El desfile militar

El jueves, el comandante de Fuerzas Militares, general César Moreno, contó a “La Primera Mañana” de ABC Cardinal, que recibieron, del comité encargado de las celebraciones por nuestra Independencia coordinado por la Secretaría de Cultura, la noticia de que no habría desfile militar este año.

Es el segundo año consecutivo en que los festejos organizados por dicha Secretaría de Cultura no incluyen el desfile militar en la fiesta de nuestra Independencia.

El desfile militar es un símbolo. “Símbolo… m. Elemento u objeto material que, por convención o asociación, se considera representativo de una entidad, de una idea, de una cierta condición, etc. La bandera es símbolo de la patria. La paloma es el símbolo de la paz. m. Forma expresiva que introduce en las artes figuraciones representativas de valores y conceptos, y que… utiliza la sugerencia o la asociación subliminal de las palabras o signos para producir emociones conscientes…”

Es un símbolo que expresa la unidad de la Patria bajo una bandera, la cohesión comunitaria, al Estado-Nación; representa la protección organizada del Estado para el pueblo; escenifica la memoria histórica de la Nación, su continuidad, el orgullo colectivo; reivindica la idea del sacrificio, la lealtad, el servicio; manifiesta la voluntad de defensa nacional; exterioriza la estabilidad del Estado y su poder; sintetiza su capacidad; proyecta la visión estratégica de la sociedad.

Pregunten a los creyentes si se puede suspender el símbolo de la Eucaristía.

El objetivo estratégico supremo de nuestras Fuerzas Armadas, su razón de existir, es que nuestro Paraguay sea “para siempre libre e independiente”, para lo cual todos los paraguayos tenemos la obligación de prepararnos y de prestar nuestro concurso para “la defensa armada de la Patria” custodiando “la integridad territorial y…a las autoridades legítimamente constituidas”.

Ellas fueron la fuerza embrionaria de nuestra Independencia e integridad desde Tacuary y Paraguarí, antes de que se produjera, y después la defendieron en los campos de Curupayty, las trincheras de Boquerón y las riveras del Parapití.

En consecuencia, no hay requerimiento operacional más importante ni más urgente que reflejar periódicamente ese objetivo estratégico supremo, ni hay ocasión distinta para hacerlo que en la recordación de nuestra Independencia.

Por eso se realizan, por ejemplo, los imponentes desfiles militares de cada 14 de julio en París, para recordar el triunfo de la Revolución Francesa, o cada 9 de mayo en Moscú, para recordar el triunfo frente al fascismo, y a nadie se le ocurre en Francia o en Rusia, al menos no todavía, decir que esas manifestaciones del poder nacional deben suspenderse por razones “de costo” o porque hay “otras prioridades”. Y eso que Rusia está bajo ataque ahora mismo.

La Secretaría de Cultura está en contra de todo eso porque adhiere al globalismo, enemigo del Estado-Nación. Invité a la ministra Adriana Ortiz a aclarar con qué criterios organiza las celebraciones de la Independencia pero no aceptó alegando que por señalar todo lo anterior “le falté al respeto”.

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