Formalmente, este Gobierno culmina su gestión en abril del 2028 pero, en la práctica, después de las elecciones municipales toda la atención del cartismo se concentrará en las elecciones generales y en la necesidad del mantener el poder por un periodo más.
El gobierno de Peña juega este partido contra reloj. Ya no tiene tiempo de pensar en legados emblemáticos a la posteridad que puedan exhibirse como grandes logros de esta administración.
La continuidad de los promocionados programas, como Hambre Cero y Che Róga Porã dependerá de la voluntad del próximo gobierno y sobre todo de la posibilidad de financiarlos, algo que está en duda.
El cartismo depende mucho del resultado electoral de noviembre, en especial de las ciudades con mayor caudal electoral. No le alcanza con ganar más municipios que la oposición, porque, derrotas en algunas ciudades emblemáticas darán una sensación negativa con vistas a las elecciones generales.
Inclusive, si el cartismo pierde en junio la elección interna por la candidatura a intendente en Asunción, se tomará como una derrota importante, por más que, en contrapartida, la mayoría de los candidatos en todo el país sean del oficialismo.
Un problema para el cartismo reinante es que su gran concentración de poder en este periodo no estuvo acompañado del crecimiento de liderazgos alternativos, además del de Horacio Cartes. En el corto periodo en el cual el líder estuvo fuera del escenario hubo una feroz disputa interna que, de haber continuado, iba a terminar en ruptura.
Pasadas las elecciones municipales se enfocarán en promocionar la candidatura de Pedro Alliana, su candidato a la presidencia en 2028. Para eso deberán lidiar con las críticas generalizadas porque, para hacer campaña, el candidato deberá dejar de lado sus responsabilidades de vicepresidente, pese a que estas son mínimas.
Lo peor para el oficialismo es que la campaña que hará Alliana no podrá basarse en críticas a su antecesor Santiago Peña, por ser parte del mismo equipo político. En tanto, todos los otros candidatos, disidentes y opositores, harán fila para pegarle al actual gobierno, aprovechando el desgaste y la impopularidad.
El escenario se presenta desfavorable y se le hará cuesta arriba al oficialismo para sus planes de mantener el poder.
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