54 organizaciones políticas definirán y formalizarán las candidaturas que buscarán luego alcanzar las intendencias y concejalías en las elecciones municipales del domingo 4 de octubre.
Son 32 los partidos y 22 los movimientos políticos que participarán de esas elecciones simultáneas, en algunos casos con competencias internas reales, y en otros solamente formalizando este paso previo para la oferta electoral que harán en octubre.
El próximo domingo, también, una decena de partidos políticos renovará a sus presidentes, mesas directivas y a otras autoridades internas.
Serán entonces elecciones internas simultáneas para definir candidaturas municipales y en algunos casos autoridades partidarias, aunque en realidad hay bastante más en juego.
Uno de los temas centrales se dará en el partido de gobierno, donde tendremos la puja con mayor competencia, por número de involucrados y territorialidad.
A nivel nacional habrá que ver cuánto poder sigue acumulando su principal movimiento, tras más de dos años y medio de gestión del gobierno actual. Y es cierto que las elecciones municipales y las nacionales son de naturaleza diferente, y que la nacional se asemeja más a un plebiscito interno de gestión, pero las municipales pueden dar una pista de cómo están las fuerzas internas, sobre todo en ciudades de mayor caudal electoral, como Asunción, Ciudad del Este, Encarnación, y varias del departamento Central.
Y dentro de esa puja electoral también ver cómo se reacomodan los liderazgos internos dentro del mismo movimiento.
Un ejemplo es Asunción. Allí el actual presidente de los Diputados se juega la intención de su candidatura a la vicepresidencia, acompañando al actual vicepresidente Pedro Alliana.
Una victoria del candidato oficialista en las internas dejaría muy bien parado a Raúl Latorre de cara a ese proceso de definición, obligando a varios de sus críticos, el senador Silvio Ovelar, por ejemplo, a reconocer el tino en la elección del candidato para la capital, frente a la intención que tenía otro grupo de postular al actual presidente de la Essap, Luifer Bernal.
Una derrota oficialista, a su vez, golpearía duro al presidente de los Diputados, dejándolo sin fuerza frente a la intención del actual ministro de la Vivienda Juan Carlos Baruja, de componer esa chapa presidencial, algo para lo que ya cuenta con el decisivo apoyo del líder de su movimiento.
Decíamos que hay bastante más en juego que lo que aparece a simple vista, porque también en el que hasta ahora aparece como principal partido de oposición se marcará un rumbo.
Siete son los aspirantes liberales a presidir su partido, con perfiles tan diversos que van desde quienes tienen una conducta de oposición y control al partido de gobierno, como el senador Éver Villalba, hasta quienes fueron invitados hace poco por el presidente Peña a afiliarse al partido colorado, como el senador Dionisio Amarilla.
En medio está el intendente de Fernando de la Mora, Alcides Riveros, respaldado por el gobernador de Central, Ricardo Estigarribia, quien también tiene aspiraciones para el 2028.
Los liberales definirán el próximo domingo cuál debe ser el perfil que debe tener su partido, pensando ya en las generales de 2028, y en las negociaciones con los demás partidos de oposición.
Lo que también está en juego el próximo domingo es la profundización del poder ciudadano a través del voto preferencial, serán las terceras internas en las que se implementará este sistema de elección, frente a algunas voces que piden volver a las listas cerradas y desbloqueadas.
El actual sistema de voto preferencial le da más poder al ciudadano para elegir dentro de una lista electoral armada por los caciques movimentistas y partidarios.
Lo ideal sería profundizar ese poder y no suprimirlo.
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