El séptimo departamento dejó números interesantes a ser analizados en el ámbito político, que nos permiten hacer una radiografía de la situación en las comunidades. La participación fue clave, porque en cierto sentido, fue el protagonista de la jornada electoral del pasado domingo, con su presencia y ausencia.
La ANR tuvo un promedio de participación del 49,84%. Esto evidenció un alto contraste, entre distritos con una alta participación de más del 70% y en contrapartida otros en que estuvo por debajo del 40%. La particularidad del séptimo departamento era que de los 30 intendentes actuales, 18 de ellos se jugaban la posibilidad de la reelección. Tres de ellos se quedaron por el camino, tras perder las internas del Partido Colorado, que frustraron sus intentos de rekutu.
La clave es que en distritos donde sucedió que los actuales jefes comunales perdieran, se registraron los mayores números de participación. Por ejemplo, ocurrió en Trinidad, con una participación del 71,48% (3.666 votantes), y en Jesús de Tavarangue, con 71,15% (2.572 votantes). En estos distritos botaron la intención de Isaac Aguilar (ANR-HC) y de Víctor Garay (ANR-FR) de mantenerse en el poder. La excepción fue San Rafael del Paraná, que también negó a su intendente Carlos Benítez (ANR-HC), a pugnar por la intendencia nuevamente, pero con una participación más estándar del 43,73% (2.345).
En contrapartida, los distritos que demostraron menor afluencia del electorado eligieron a los jefes comunales actuales como sus candidatos. Los distritos que registraron menor índice de participación son Edelira, con 36,09% (3.002) y Bella Vista, con 39,4% (1.567). De estos, en dos de ellos Edelira y Bella Vista— salieron victoriosos los actuales intendentes, Euclides de Godois (ANR-HC) y Pedro Villagra (ANR-HC), respectivamente. La mayoría del resto tuvo participación similar y en muchos eran candidatos únicos. En consecuencia, la falta de candidatos potables para la alternancia frustra la intención de participación, lo que limita la posibilidad de cambio.
La victoria de Sebastián Remezowski en Encarnación revela que su mejor estrategia fue desmarcarse discursivamente de los movimientos nacionales. Si bien pertenece a la estructura de Honor Colorado, evitó nombrarlos o exhibirlos en su campaña, para que el electorado no asociara su candidatura con el oficialismo. El recambio generacional está cobrando factura a la vieja política y quienes lo entienden superan contiendas como las internas pasadas, mientras que los que no se adaptan, perecen en un mundo necesitado de cambios y alternancia.
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