Una de estas instituciones, creada para asistir a los hijos de peones de estancias e indígenas del Alto Paraguay, es la escuela Ñu Apu’a, regenteada por el Vicariato Apostólico del Chaco Paraguayo, a cargo de religiosas y maestros contratados por el Ministerio de Educación y Ciencias.
La escuela, que recientemente cumplió 40 años de existencia, se encuentra a unos 90 kilómetros de Fuerte Olimpo, rodeada de estancias y montes, siendo la población de Toro Pampa la más cercana a la institución, distante unos 30 kilómetros. El lugar funciona como internado y cumple una función muy importante en la educación de niños y jóvenes.
La idea de crear una escuela para asistir a estos niños, inicialmente olvidados por el propio Estado paraguayo, fue del extinto monseñor Alejo Ovelar, quien se encargó de llevar adelante el proyecto. En los primeros años, la escuela funcionó en una estancia para luego instalarse en el lugar donado por un ganadero.
Los alumnos que acuden al lugar son traídos por sus padres a caballo al inicio del año; otros consiguen otro tipo de movilidad y permanecen en el sistema de internado hasta finalizar el período escolar. Se aporta una pequeña cuota mensual, aunque aquellos que no pueden hacerlo, de igual forma son recibidos en la institución.
Gracias al esfuerzo tesonero de los primeros maestros, que hacían verdaderos sacrificios para llegar al lugar y permanecer allí por tanto tiempo, actualmente varios exalumnos son profesionales que trabajan en diferentes regiones del país.
Así como la escuela de Ñu Apu’a, existen otras pequeñas escuelitas, como la de Fortín Florida, que funciona en una improvisada capilla, o la de la zona de Karanda’yty, donde los niños reciben educación en un precario rancho de palma o karanda’y.
Todas están unidas por un denominador común: se ubican en pleno monte chaqueño y en sus improvisadas aulas acuden los hijos de peones de estancias.
Lejos de quejarse por las carencias sociales en las que imparten educación, los maestros se posicionan como verdaderos héroes sociales, demostrando un profundo amor por la enseñanza.
calmiron@abc.com.py