Recibimos y publicamos

El domingo pasado, en este mismo espacio, mi comentario con el título de “Un Gobernador y el bibliobús”, comenzó con este párrafo: “El  diario “Ultima hora” del lunes nos trajo una noticia inquietante: el Gobernador de Central, Ricardo Estigarribia, rechaza la excelente iniciativa del Gobierno de que todos los Departamentos, más Asunción, tengan un bibliobús.

El ministro de Educación, Luis Ramírez, censuró con razón la extraña oposición del Gobernador que calificó el proyecto de “vyro reí” (insignificante) y de que existen “otras necesidades”.

El Gobernador Estigarribia envió a la dirección del diario, para su publicación, “una aclaración respecto a la columna Un Gobernador y el bibliobús”.

El artículo 28 de la Constitución Nacional, “Del derecho a informarse”, manda: “Toda persona afectada por la difusión de una información falsa, distorsionada o ambigua tiene derecho a exigir su rectificación o su aclaración por el mismo medio y en las mismas condiciones que haya sido divulgada, sin perjuicio de los demás derechos compensatorios”.

Esta es la nota del Gobernador Estigarribia:

“Ante lo expresado en dicho artículo, considero oportuno precisar el sentido de mis declaraciones, las cuales en ningún momento pretendieron relegar el valor de la educación, la lectura o la cultura. Por el contrario, estoy convencido de que la educación y el acceso al conocimiento son pilares indispensables o impostergables para el desarrollo de nuestro pueblo.

“Mi firme postura fue una manifestación en contra de la manipulación política que se hace en nombre de la educación. No podemos prestarnos a la utilización de eventos simbólicos y de fachada cuando, en la realidad cotidiana de nuestro Departamento y del país, las escuelas, los espacios de lectura y los centros culturales siguen siendo los grandes olvidados en la asignación de recursos e inversión real.

“Exigir respuestas concretas ante las falencias estructurales –tanto en infraestructura escolar como en la atención prioritaria a las urgencias de la ciudadanía- no es desmerecer la cultura, sino reclamar que la educación deje de ser un discurso de ocasión y pase a ser una política pública honesta, con escuelas dignas y equipadas en el terreno, donde verdaderamente importa”.

Mi punto de vista: Hecha la aclaración, es importante, por lo menos de vez en vez, conversar sobre uno de nuestros mayores problemas, de los que nacen muchos otros: La educación. Se busca título, no conocimiento. Por las publicaciones periodísticas cada día aparecen Universidades, Institutos de Formación Docente, Instituto Técnico Superior, que más parecen dedicarse a otorgar títulos falsos que auténticos. El Ministerio Público investiga a 17 Institutos y Universidades, entre ellos a reconocidas entidades de enseñanza superior. Uno espera que se aclare pronto porque si las universidades con buena fama están en la mafia de los títulos, se reduce la esperanza de que el país salga adelante por medio de la educación, el mejor de los medios.

El Consejo Nacional de Educación Superior (Cones), presidido por el ministro de Educación, remitió a la fiscalía 525 denuncias acerca de posibles títulos universitarios falsos. De la investigación judicial seguramente saldrán muchos otros casos similares. Por el momento son presunciones, pero saltaron motivos para preocuparse de que fueran hechos consumados.

En algún lado se publicó que son dos los motivos por los que los alumnos, o supuestos alumnos, pagan una millonada para tener un título universitario: 1) presumir de licenciado o de doctor; 2) conseguir trabajo o ascenso en su trabajo. Ninguno de estos incidentes justifica que Universidades o Institutos prostituyan la educación.

Terminamos con las palabras del Gobernador Estigarribia: “Estoy convencido de que la educación y el acceso al conocimiento son pilares indispensables e impostergables para el desarrollo de nuestro pueblo”.

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