Una amistad ejemplar

Cada 27 de agosto, desde el año 2000, se recuerda el nacimiento de José Asunción Flores, creador de la guarania, en la plaza que lleva su nombre y el de Manuel Ortíz Guerrero; también en otros sitios de la capital y del interior. Se suele citar mucho, con justicia, a Ortíz Guerrero en la vida del maestro. Tenemos que agregar otro nombre: Gilberto Rivarola, cuyo dinamismo –diríamos su pasión- dedicó en mantener vivo el recuerdo de su amigo.

En esta labor dedicó su vida desde que conociera al maestro en Buenos Aires. Siguió de cerca sus actividades artísticas y personales. Estuvo a su lado en los momentos triunfales como en los críticos. Siguió sus actividades en Moscú donde el maestro grabó sus guaranias sinfónicas, y otras creaciones, las que años después Gilberto daría a conocer masivamente con apoyo de Itaipú. Los CDs fueron obsequiados a las escuelas de la capital y del interior y centros culturales. Fueron los primeros pasos para acercar a la gente la genialidad de un compatriota. Luego vendrían otras gestiones –no siempre fáciles- para difundir el privilegio del país de contar con un ritmo musical exitoso que define su alma. También la inmensidad del talento de su creador. Y con el talento, su amor a la patria.

Flores falleció el 16 de mayo de 1972. Gilberto, y muchas otras personas, creyeron que los restos del maestro deberían estar en su tierra. Con ese propósito se creó una comisión que corriera con los trámites de repatriación. Pronto intervino el Ministerio del Interior para advertir, con amenazas, que nunca se daría lugar al pedido.

Gilberto escondió su frustración cuando intervino con decisión en la polémica iniciada por la dictadura en la década del ’70. Negó a Flores la paternidad de la guarania atribuyéndola a Manuel Ortíz Guerrero. Por todos los medios a su alcance, Gilberto hacía llegar a la opinión pública la verdad de los hechos: que Flores y Ortíz Guerrero se conocieron cuando la guarania ya ganaba el gozo público. La dictadura llevó la discusión –que nada había qué discutir- al plano político donde la razón pierde siempre.

Por fin en febrero de 1989 cayó la dictadura. Era el momento para un nuevo intento de traer al Paraguay los restos de Flores. Gilberto creó y encabezó una comisión con ese fin. También en Buenos Aires se organizó otra.

En noviembre de 1991 una multitud en el aeropuerto, y otra a lo largo de las avenidas, recibieron a José Asunción Flores en su casa, en su patria.

Para institucionalizar y tener más resultados los esfuerzos personales, Gilberto Rivarola fundó en 1999 el Ateneo Cultural “José Asunción Flores” con un grupo de admiradores del maestro. El objetivo: conservar y difundir el legado del creador de la guarania; editar partituras, discos, libros.

Con la idea de Gilberto de levantar un monumento, con el acuerdo del Ateneo pidió al escultor Hermann Guggiari un boceto. Por sus características, el proyecto tuvo una elevada suma. Se consiguió el dinero del Congreso mediante la paciencia y perseverancia de Gilberto pero surgieron muchos impedimentos que acabaron con el sueño del gran homenaje.

Pero Gilberto no era persona que se quedaría de brazos cruzados. Concibió una idea de alcance muy superior a un monumento para inmortalizar al maestro: que la Unesco declare a la guarania Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Visitó la oficina de la Unesco en Asunción donde le dijeron que tal proyecto debe comenzar con el reconocimiento de Patrimonio Cultural del Paraguay por parte del Congreso. De nuevo Gilberto por los pasillos buscando parlamentarios que se interesen de la idea. En el 2010 se sancionó la ley respectiva. Con este instrumento, Gilberto esperaba la aprobación de la Unesco que se dio el 3 de diciembre de 2024. Gilberto ya no disfrutó de este triunfo. Había fallecido en el 2016. Tuvo otras gestiones exitosas como la de conseguir que el Teatro del Banco Central del Paraguay lleve el nombre de José Asunción Flores.

Por estas actividades, y muchas más, en el 2014 la Junta Municipal de Asunción le declaró Hijo Ilustre de la Ciudad.

alcibiades@abc.com.py