Pasillos de enormes estructuras colosales quedaron vacíos y desolados, irónicamente, durante el momento de más auge en la ciudad de Encarnación. De qué nos sirve tener el hospital más grande en Itapúa, si no tendremos médicos que los atiendan? Las consecuencias de la falta de resolución de la crisis sanitaria pueden ser más graves que las que se presentan en esta que parece una simple lucha de egos entre sectores políticos o partidarios.
¿El fin justifica los medios? Las posturas a favor indican que las acciones se miden por sus consecuencias. Si el resultado final trae bienestar a la mayoría o salva una situación extrema, el método utilizado pierde importancia frente al beneficio obtenido. En este orden de ideas, los gremios apuntan a un “beneficio” mayor, pero, en cambio, se pone en riesgo la estabilidad del sistema sanitario. En contrapartida, el Estado, con tal de no ceder en las negociaciones, accede a una postura firme y permite que las medidas afecten al sistema. Apuntan a que el desgaste ante la indiferencia termine desmovilizando a los médicos.
Desde una postura ética, filósofos como Immanuel Kant defienden que hay actos que son malos en sí mismos y que ningún resultado positivo puede volverlos correctos. En ese sentido, utilizar métodos “inmorales” termina por dañar o desvirtuar el fin que se busca lograr. Si se normalizan las malas acciones, se debilita la confianza y la base de la sociedad.
Más allá de la validez del reclamo, el usuario que no elige necesitar de la salud pública es nuevamente el perjudicado. La persona enferma y de recursos limitados no escoge atenderse en una Unidad de Salud Familiar o un Hospital Público. Si no accede a auxilio, se muere.
Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (2025) del Instituto Nacional de Estadística (INE), el porcentaje de la población nacional con acceso a la salud fue de 68,2% en el año 2025. De 2.249.673 personas enfermas o accidentadas, fueron alrededor de 1.533.268 personas las que accedieron a atención.
Otro dato no menor es que el porcentaje de la población con seguro médico alcanzó el 31% a nivel nacional. Cerca de 1.912.700 personas cuentan con seguro médico de un total de 6.168.287 personas. Casi el 70% de la población depende potencialmente del funcionamiento del sistema de salud pública.
Toda crisis termina siendo perjudicial para quien menos herramientas tiene para defenderse. La solución no puede esperar ni depender de decisiones caprichosas de ningún sector. Entretanto, al pueblo le resta seguir poniendo la otra mejilla, entumecida de tantos golpes de la indiferencia histórica. Seguir siendo “pacientes”.
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