El Artículo 285 de nuestra Constitución establece que el BCP “tiene la exclusividad de la emisión monetaria, y… participa… las políticas monetaria… y cambiaria… preservando la estabilidad monetaria”.
“Estabilidad monetaria” se define en nuestro marco normativo como la preservación del valor del guaraní mediante la contención de la inflación, garantizando que el dinero no pierda su poder adquisitivo a lo largo del tiempo, para lo cual el Artículo 286 de nuestra Carta Magna prohíbe al BCP emitir créditos para financiar el gasto público, proscribiendo emisiones monetarias que causen inflación; remarcado por el artículo 4 de la Ley 489/1995 “Orgánica del Banco Central del Paraguay” (y la 6104/2018) que obliga al BCP a “preservar y velar por la estabilidad del valor de la moneda”.
Lo anterior debe hacerse en los términos del Artículo 107 de nuestra Ley Fundamental que prohíbe “el alza o la baja artificiales de precios que traben la libre concurrencia”.
Esto significa lo que significa, y ninguna otra cosa: A mayor oferta de dólares, menor precio del dólar, a menor oferta de dólares, mayor precio del dólar.
Entre un 20 y un 25 por ciento de los precios del índice de precios al consumidor del BCP puede referenciarse al dólar y se estima que el impacto de la actual cotización del dólar sirvió, por eso, para mantener la inflación total interanual en niveles en torno al 2 o 3 por ciento, compensando otras presiones al alza en la economía.
En síntesis, la actual cotización del dólar con respecto al guaraní nos beneficia a los paraguayos que ganamos salarios en guaraníes, que somos alrededor del 99 por ciento de los trabajadores.
Los exportadores están pidiendo que el BCP salga de sus obligaciones normativas para expropiar, devaluando el guaraní, una parte del poder adquisitivo que tenemos los que ganamos en guaraníes, y convertirla en sus ganancias, aun cuando la confiscación de propiedad está expresamente prohibida por el Artículo 20 de nuestra Constitución.
La mayor oferta de dólares que nos está beneficiando surge de un crecimiento interanual de 26 por ciento de las exportaciones, a lo que hay que sumar la inyección de trillones de dólares que Estados Unidos introdujo a la economía global desde 2020 por varias vías.
En vez de pedir lo que no deben al BCP, los exportadores pueden pedir más y mejor infraestructura para la producción, más energía a menor costo, y ellos introducir más tecnología para aumentar su productividad, mejor mercadeo y más eficientes de administración.
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