Este asistencialismo, basado en la entrega constante de kits de víveres a las familias, lejos de constituir una solución de fondo a estos problemas, termina convirtiéndose en una forma de mendicidad, al obligar a la población a depender de la ayuda o la limosna del Estado para subsistir.
La declaración de emergencia no ataca los problemas de fondo y lo único que genera es que las familias sigan viviendo en condiciones de indigencia y pobreza, dependiendo de la voluntad de políticos oportunistas, quienes terminan siendo los principales beneficiados con este tipo de asistencia estatal al utilizarla para direccionar los votos de la población durante los comicios electorales.
Esto se puede observar cada vez que llegan los kits de alimentos. Los políticos de la zona, sean intendentes, gobernadores o concejales, aprovechan la ocasión para sacarse fotografías mientras entregan las bolsas de víveres, como si la ayuda hubiera salido de sus propios bolsillos. Este acto, además de desleal, humilla a las familias, que no tienen otra opción que posar al lado del dirigente político para recibir la asistencia estatal.
Cada año se repite la misma situación: apenas comienza la temporada de lluvias, los caminos quedan intransitables y, una vez más, los políticos aprovechan la ocasión para solicitar la declaración de emergencia.
El Instituto Nacional de Estadística ubica al Alto Paraguay como el departamento más pobre del país, no precisamente por la falta de recursos económicos en la zona, sino, en gran medida, por la carencia de infraestructura, sobre todo en lo referente a la construcción de caminos de todo tiempo.
Eso es precisamente lo que necesitan los pobladores del Alto Paraguay: una oportunidad real del Estado paraguayo para progresar. Solo se podrá avanzar hacia ese objetivo si se construyen caminos asfaltados en el departamento. Para ello, se requiere voluntad política y patriotismo por parte de las autoridades nacionales.
El altoparaguayense ya no quiere limosnas del Estado, como las que terminan representando las repartijas de kits de víveres. Ya no quiere más declaraciones de emergencia, sino acciones concretas que lo saquen del aislamiento y de la pobreza en la que vive, como consecuencia de la desidia de los gobernantes de turno.
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