Los pobres son necesarios

Aunque parezca una imbecilidad irreverente, no es una locura afirmar que los pobres son necesarios en las sociedades regidas por sistemas políticos como el nuestro. No importa como se denomine la ideología ni si es de izquierda o de derecha, la franja de población de escasos recursos sirve como el sustento del poder.

La pobreza implica una serie de necesidades básicas insatisfechas, según la terminología de documentos oficiales de Naciones Unidas y de varias organizaciones internacionales. Ser pobre significa que no tenés educación elemental suficiente, tu familia no posee casa propia, carecés de seguro médico, no formás parte de los privilegiados que tienen un trabajo formal digno y te alimentás a medias con lo que puedas conseguir en el día día.

Entonces, ¿por qué los pobres son necesarios en este tipo de sociedades?Por la sencilla razón de que la clase política precisa que haya mucha gente muy necesitada a la que se le puede pedir, exigir o extorsionar para que preste su apoyo político (voto) a cambio de algunas migajas en tiempos electorales.

A veces, la gente se pregunta cómo es posible que sigan en importantes cargos gubernamentales algunos hombres escombros hartamente conocidos por corruptos y sinvergüenzas. La respuesta radica en el esquema de funcionamiento de nuestra política, en la cual los líderes tradicionales y los partidos ostentan un rol preponderante.

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Postularse a los más altos cargos en la administración pública requiere mucho dinero y una buena dosis de falta de escrúpulos y de ética. Así, grandes contrabandistas, narcotraficantes, y bandidos de diversos pelajes se alían con algunos políticos veteranos para formar los cuadros dirigentes que van a gobernar el país.

Estos malandros saben que las personas educadas, honradas y económicamente independientes no los van a votar y, por ello, recurren a su fuente de sostén de toda la vida: los pobres. Repartiendo un poco de plata, distribuyendo paquetes de alimentos, apretando a los miles de funcionarios públicos y prometiendo carguitos en alguna institución estatal, obtienen los votos en las urnas.

Si no existiera la pobreza o la misma afectase solo a una minoría de la población, este pervertido esquema de corrupción y manipulación de la gente necesitada no funcionaría y, tal vez, tendríamos dirigentes públicos honestos, capaces y servidores de la ciudadanía.

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Esta triste realidad hace que los políticos hablen mucho de la importancia de reducir la pobreza, pero tal objetivo es solo una retórica vacía de contenido y carente de toda prioridad. Cuánto mas pobres haya, más votantes potenciales tendrán los políticos prebendarios acostumbrados a comprar adhesiones cuando hay que concurrir a las urnas.

Nuestro país figura entre los más pobres y corruptos del continente. Lastimosamente, esta realidad no cambiará hasta que surja una generación entera de ciudadanos bien educados y en condiciones de ganarse su propio pan, sin depender de las dádivas de los corruptos.

ilde@abc.com.py

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