Las personas, por naturaleza, contamos con defectos. Ahora, ¿quién estableció el significado de lo bonito y lo feo? La sociedad ha sido la generadora de estereotipos que, en realidad, no definen tu valor ni el de nadie; es decir, si has tenido complejos porque tu cabello no es rizado, estás rellenadito, sos alto o, simplemente, no estás cómodo con una parte de tu cuerpo, tal vez, te encontrás tan ocupado cohibiéndote que tu autoestima opyta mesaguype.
Asimismo, la autoestima es ese sentimiento de amor que vos mismo te brindás y que debés ejercitar aceptándote tal cual, cuidando tu salud, viendo la maravillosa obra de arte que sos y midiendo lo que valés con tus propias reglas, sin patrones ni expectativas que llenar. Por lo tanto, justo en ese momento en el que caminás, con ese vestido amarillo, ese traje antiguo y significativo, esa remera de tu banda favorita o con tu pelo suelto, acordate de que no hay por qué bajar la cabeza ni sentirse menos ante nadie.
Por otro lado, existen dos tipos de complejos que no hacen referencia a lo físico: superioridad e inferioridad. Estos últimos se basan en esconder ciertos sentimientos que demuestran poquísimo cariño propio o no una autoestima, sino un "avión-estima", a causa de que el ego de un chico o chica se encuentra en la cima de la montaña, es decir, es el famoso "muy creído o jejapo", como se dice en el barrio.
Normalmente, el paraguayito clásico tiende a demostrar complejos de inferioridad cuando adopta esa conducta "kogua" que, por cierto, muchos chicos siguen practicando por vergüenza y miedo a no ser “aprobados” por un sector. Por consiguiente, es casi probable que fomentar la autoestima, en la casa, en la escuela u otro lugar, es una gran necesidad que, si se llegara a eliminar, tal vez, la realidad sería otra muy diferente a esta que se viste de complejos e inseguridades por doquier.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Igualmente, notar los complejos de una persona no es muy complicado, pues, echando un ojo a ciertos comportamientos, uno puede visualizar cómo un tipo de aura rodea a cada chico. Por ejemplo, la vibra de un joven con complejos de inferioridad saca a la luz y resalta el lenguaje que esa personita acostumbra a decir a cada rato: soy un tonto, nada me sale, me están mirando de nuevo, ¿me veo bien?, etc.
Por otra parte, borrar los complejos no es algo que se pueda hacer de un día para otro, pero, quizás, todo es posible con fuerza de voluntad. Entonces, si alguna vez tuviste las actitudes ya mencionadas, ponete a pensar si querés seguir viviendo con algo que no te suma en lo absoluto; al contrario, esos complejos te restan la posibilidad de disfrutar de los colores de la vida, mientras pisás fuerte y encendés luz roja para los pensamientos negativos o positivos en exceso.
¡Ejehayhu ha anive emboguejy nde akã. Ani eiko nderepurūmbai ha, avei, ejechuka nde ha'ehaichaite!
Por Andrea Parra (18 años)
