El caldo de verdura apesta, la hamburguesa luce apetitosa, ¿qué hago?

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Si ves una hamburguesa acompañada de papas fritas, ya se te antojan por su olor irresistible; por eso, no podés negarte a probar un bocado o más. La comida chatarra es rica pero dañina, mientras que los alimentos saludables no resultan tan sabrosos.

Actualmente, por las actividades del día a día, la mayoría de las personas pasan varias horas fuera de sus hogares, por lo que, muchas veces, optan por calmar el hambre con la comida rápida. Por ejemplo, la empanadita y el pancho son económicos y están a la vuelta de la esquina. La gente que llega cansada del trabajo prefiere este tipo de alimentos, que, si bien no consume tiempo, no es tan saludable para el organismo.

Si ves una hamburguesa con distintos aderezos, acompañada de papas fritas, ya se te antojan de inmediato porque tienen los aspectos más apetecibles para la boca y son más que deliciosos por lo que nadie va a poder resistirse a probar un bocado. No obstante, estos sustentos son menos saludables, pues no brindan las vitaminas ni los minerales que el cuerpo necesita.

Consumir papas fritas o panchos de vez en cuando no está mal; el problema empieza en el momento en que el organismo se acostumbra a recibir alimentos basura. Según la Organización Mundial de la Salud, la publicidad de la comida chatarra influye en la elección de la misma y es una de las causas que colaboran al deterioro de los hábitos alimentarios de los niños y adolescentes, poniéndolos en riesgo de desarrollar sobrepeso, problemas del corazón, diabetes y algunos tipos de cáncer.

Nadie quiere tener esas enfermedades y mucho menos kilos de más, porque se pueden prevenir con alimentos sanos. Si te dan a elegir entre una pizza muzzarella y un caldo de verduras, te quedás con la primera opción porque caés en la tentación de volver a saborear un trozo de ese manjar. Es por eso que se suele decir que la comida chatarra es rica pero engorda y daña la salud, mientras que los sustentos que no son muy exquisitos resultan sanos.

Todo exceso es malo. Ingerir comida rápida de vez en cuando no te hará daño; asimismo, darte el gusto de comer con la familia un asadito con mandioca suena bastante delicioso, pero, igualmente, deberás nutrirte con frutas y hortalizas para ayudar al equilibrio de tu metabolismo. Así también, por más que los vegetales no sean muy apetitosos, probar el caldo de verduras recién hecho por la abuela puede ser más rico de lo que te imaginás.

Por Yanina Sosa (16 años)