“Si me votás, te consigo un puesto público”, he'i político japu

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“Ayudame con tu voto y te doy un cien mil'i”, es una frase común en tiempos electorales; las promesas endulzan los oídos de personas que precisan asistencia económica. Sin embargo, los donativos solo llegan a quienes acostumbran vender su fidelidad.

Los jóvenes que desean acceder a un trabajo son quienes recurren a la práctica de poner su voto a disposición del político que les podría dar empleo. En tiempos electorales, los candidatos recorren las calles y ofrecen a la gente algunos beneficios a cambio de su fidelidad en las urnas.

Algunas personas ponen su confianza en el candidato que les consigue una ambulancia y paga los gastos de internación de un familiar enfermo o les da un pequeño aporte económico para que cubran las necesidades de la semana. Este “líder” político es el mismo que se compromete a arreglar las calles y a ubicar a sus correligionarios fieles en puestos públicos.

Muchos políticos solamente se acuerdan y necesitan de la ciudadanía en los tiempos de campaña electoral; para ellos, el voto es una gran ayuda, pues representa la posibilidad de acceder al poder. Sin embargo, el tiempo borra las promesas y, cuando vos necesitás apoyo, las nuevas autoridades ya no recuerdan tu existencia.

La falta de compromiso por parte de los políticos provoca la desconfianza en los ciudadanos, quienes ya conocen la historia del gobernante que llega al poder para llenarse los bolsillos con el dinero del pueblo. Creer en las palabras “si me votás, te consigo trabajo” es solo prestarse a una gran trampa.

En Paraguay, existe un alto nivel de prebendarismo y el presidente Cartes afirmó que deseaba combatirlo. No obstante, años atrás, él ubicó a varios seccionaleros no preparados en cargos públicos importantes.

Los que venden su voto a cambio de beneficios obtienen buenos salarios y, con poca vergüenza, disfrutan de sus objetivos cumplidos. El político, al observar la necesidad y la ignorancia de muchos ciudadanos, se aprovecha de la situación ofreciéndoles dinero o víveres.

El amiguismo reina en la política, por lo que solo consiguen un trabajo estable y un jugoso salario aquellos que son fieles a su “correlí” o “kavaju”. Los partidos te buscan cuando precisan de tu ayuda, pero date cuenta de que las personas avaras, al estar en la cima del poder, se olvidan de sus promesas.

Como jóvenes, lo más conveniente es que sigamos estudiando y elijamos en las urnas al líder más preparado y no a aquel que nos ofrece algo a cambio del voto. Es mejor no ensuciarnos vendiendo nuestra lealtad por un cien mil'i o por la promesa de obtener un trabajo en algún ente público, que tal vez se concrete o quizás no.

Por Mónica Rodríguez (18 años)