El paraguayo al que un rey salvó de la pena de muerte

Óscar Benicio Irala López tiene ahora 25 años. Cuando tenía 19, cayó preso con drogas en Tailandia, un país asiático famoso por castigar este delito con la temida pena de muerte. Sin embargo, debido a su juventud, le perdonaron la vida y lo condenaron a un mínimo de 50 años y un máximo de cadena perpetua. Cuando ya estaba resignado a morir en una de las prisiones más inhumanas del mundo, asumió el nuevo rey de ese país, quien cambió la ley y le redujo su pena cinco veces, hasta que lo liberaron hace un mes y regresó a Paraguay, donde otra vez quedó preso. Esta es su increíble historia.

Óscar Benicio Irala López está preso en la cárcel de Pedro Juan Caballero, luego de regresar de Tailandia.
Óscar Benicio Irala López está preso en la cárcel de Pedro Juan Caballero, luego de regresar de Tailandia.

Óscar Benicio Irala López fue detenido en 2015 en su ciudad, Pedro Juan Caballero, al quedar involucrado en el robo de un celular. Lo condenaron a dos años, pero con suspensión de la ejecución de la condena. Cuando aún estaba en libertad condicional, cometió el peor error de su vida: llevar cocaína a Asia, como mula, aunque supuestamente fue engañado.

Salió de Paraguay e hizo escalas en Brasil y Emiratos Árabes Unidos hasta que finalmente llegó a Tailandia, donde lo capturaron el 12 de marzo de 2017.

Sin embargo, su destino final era el país vecino, Laos, donde debía entregar la malta que contenía 1,250 kilogramos de cocaína.

Cuando fue arrestado, Óscar fue llevado a una de las cárceles más crueles del continente asiático, donde estuvo varios días con grilletes. Fue alojado en un pabellón con capacidad para 80 personas, pero en el que había 500 internos.

Comía y dormía en el piso durante su arresto

El joven contó en el programa Crimen y Castigo de ABC TV que comían y dormían en el piso, que el sida y la tuberculosis son normales entre los prisioneros y que los extranjeros como él eran muy discriminados.

También mencionó que para hablar con un guardiacárcel debían llegar a ellos con la cabeza agachada y arrodillados, en señal de reverencia.

Durante su reclusión, tuvo que aprender tailandés e inglés, idiomas en los que ahora habla, lee y escribe. De hecho, reconoció que aún le cuesta retomar el castellano y el guaraní.

De la pena capital a 50 años

Cuando todo parecía indicar que le iban a castigar con la pena capital, es decir, la muerte, el joven pedrojuanino fue favorecido con una sentencia mínima de 50 años, que podría llegar a ser perpetua.

Sin embargo, sus propios compañeros de celda le recomendaron que aceptara el cargo por el que estaba detenido y automáticamente le redujeron su sentencia a 25 años.

Para fortuna de Óscar, en 2019 asumió oficialmente el nuevo rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, quien modificó la ley local e introdujo la figura de la amnistía.

Gracias a esta reforma, el propio rey le concedió al paraguayo cinco rebajas consecutivas a su sentencia. Fue entre los años 2019 y 2022. Hace un mes, cuando ya estaba preso hacía cinco años y aún le quedaban ocho años de encierro, el paraguayo envió una carta pidiendo clemencia e increíblemente el rey autorizó su liberación.

Óscar fue deportado y llegó a Paraguay el sábado último, 13 de agosto. Sin embargo, quedó nuevamente recluido en la cárcel de Pedro Juan Caballero para completar la condena de dos años que estaba cumpliendo en libertad hasta que viajó a Asia.

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