Fiscales piden juicio para supuesto autor de secuestro y homicidio en Santaní

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Dinero encontrado por la Policía hoy y que supuestamente fue parte del pago del rescate que intentó hacer el hijo del colono Helmut Ediger Friesen, en Santaní.
Dinero encontrado por la Policía y fue parte del pago del rescate que intentó hacer el hijo del colono Helmut Ediger Friesen, en Santaní.Gentileza

Los fiscales María Irene Álvarez y Lorenzo Lezcano acusaron y pidieron juicio para Alfredo Benítez, por el secuestro y asesinato de un hacendado, su capataz y un empleado, ocurrido en noviembre de 2021. Había exigido la suma de G. 2.000 millones para liberarlos, de los cuales se recuperaron G. 1.064 millones.

Los agentes de la unidad Antisecuestro y Antiterrorismo, María Irene Álvarez y Lorenzo Lezcano, presentaron su requerimiento conclusivo y solicitaron que la causa caratulada “Alfredo Benítez y otros s/ secuestro y homicidio doloso en San Estnislao” sea elevada a juicio oral y público, relacionada al la muerte de un estanciero menonita y sus empleados.

En tal sentido, los representantes del Ministerio Público formularon acusación contra Alfredo Benítez como supuesto autor del secuestro y homicidio de Helmut Ediger Friesen, dueño del establecimiento “Oasis” ubicado en la colonia Bola Cuá del distrito de San Estanislao, de San Pedro. Así como de los crímenes del trabajador Odair Dos Santos Filho y el capataz de la estancia Rolando Díaz.

Junto con Alfredo Benítez también fue procesado Cleomar Neves, quien hasta el momento no se sometió a la justicia.

El secuestro en San Estanislao

De acuerdo con datos señalados en la acusación fiscal, a las 11:00 del 22 de noviembre de 2021, Helmut Ediger Friesen se encontraba dialogando con sus empleados Odair Dos Santos Filho, Eder Cordeiro Machado y su captaz Rolando Díaz, tras culminar labores en su establecimeinto “Oasis”.

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Cuando Helmut Ediger se disponía a subir a su camioneta Mazda BT-50, con matrícula AAFC 905, para retirarse del sitio, llegaron hasta ahí Alfredo Benítez y Cleomar Neves, portando un fusil y un revolvér y una escopeta con un cuchillo, respectivamente. Además, ambos con el rostro cubierto con pasamontaña.

Inmediatamente Benítez y Neves redujeron al dueño de la estancia y sus trabajadores, para luego atarlos y llevarlos a una zona boscosa situada a unos tres mil metros del casco principal del establecimiento. Ahí, a punta de arma, Benítez les adviritió: “no vayan a macanear porque o sino con este fusil le vamos a matar”.

En otro momento, uno de los maleantes quedó al cuidado de Helmut Ediger, Odair Dos Santos y Rolando Díaz, mientras que el otro alejó a unos 20 metros de su patrón a Eder Cordeiro, lo recostó a un árbol y le puso una cadena y un piolín por el cuello. El delincuente le reiteró: “muchacho no te vamos a hacer nada”.

Exigieron pago de G. 2.000 millones

Alrededor de elas 11:30, Eder escuchó que Benítez y Neves ordenaron a Helmut Ediger que se comunique con su hijo Wilmar Ediger por celular. Al inicio de la conversación entre ellos, el estanciero secuestrado le informó del hecho y que sus captores le exigían la entrega de G. 2.000 millones en efectivo para liberarlos.

Añadió Helmut que si no conseguía la suma de dinero, lo matarían a él y a sus trabajadores. Así también, le transmitió las indicaciones de dónde debía dejar el dinero.

Inmeditamente después de cortar la llamda, Wilmar Ediger extrajo el dinero de las cuentas en los bancos BBVA, Visión y Continental, para luego trasladarse cons u camioneta, con los vidrios abajo y sin acompañante, hasta un portón cercano a la zona boscosa, donde dejó el dinero en cuatro bolsas de plástico.

Ya cuando se retiraba del sitio, recibió una nueva llamada de su padre que le consultó si ya cumplió con la exigencia y le pidió que retorne y deje ahí su celular y también, que en ningún caso dé aviso a la policía.

Cobro y hallazgo de una parte del dinero

Mintus despues de tomar conocimiento de que el dinero ya fue dejado en el punto establecido, Alfredo Benítez se alejó de Eder Cordeiro diciéndole “no vaya a macanear”. Este último escuchó a Cleomar, una hora después, discutir por teléfono con alguien y seguido a eso, ya oyó varios disparos. Tras ese hecho locgró zafarse y escapó hasta una estancia cercana donde pidió ayuda.

Eder Cordeiro, volvió nuevamente al lugar pero en compañía del personal de la estancia vecina y halló ya sin vida a Helmut Ediger, Odair Dos Santos y a Rolando Díaz.

El 26 de ese mismo mes, investigadores del Ministerio Público y de la Policía, dieron con Alfredo Benítez y lograron su captura. Este, facilitó los datos de dónde ocultó el dinero, por lo que se trasladaron a las 3:45 horas de ese día hasta el inmueble de su padre Augusto Benítez, en la compañía Santa Teresa, donde desenterraron dos bolsas de plástico negras, con G. 1.064 millones.