El brutal homicidio se produjo el jueves 11 de junio pasado en un inquilinato situado en el barrio Bernardino Caballero de la ciudad de Encarnación, capital del departamento de Itapúa.
El asesinado resultó ser el dueño de la propiedad, Juan Juvencio Ortiz Muñoz, de 66 años, quien fue muerto de 29 cuchilladas y su cuerpo encontrado dentro de una especie de oficina que tenía en el lugar.
Esa misma noche, policías del Departamento de Investigaciones de Itapúa capturaron al principal sospechoso, Juan Diego Gallego García, colombiano, de 32 años, quien vivía en el inquilinato desde hace medio año aproximadamente.
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De hecho, en la pieza que ocupaba el extranjero se encontraron una camiseta de la selección colombiana con manchas de sangre, que aparentemente tenía puesta en el momento del ataque. El calzado que usaba también coincide con el del asesino.
Además, los intervinientes recuperaron un cuchillo de cocina que sería el arma homicida.

El jefe de Investigaciones, comisario principal Joel Cabrera, había declarado que el crimen se produjo porque el dueño del inquilinato le reclamaba al inquilino colombiano el pago del alquiler, ya que este último debía desde hace varios meses por la pieza en la que vivía.
Supuestamente, la situación se desbordó cuando el dueño del inquilinato le comunicó al colombiano que tendría que desalojarlo. Esto, sumado a que aparentemente el extranjero estaba drogado, pudieron haber desencadenado el ataque.
Tras ser imputado por el fiscal Luis Trinidad, de la ciudad de Encarnación, el colombiano Juan Diego Gallego García finalmente fue enviado al Centro de Rehabilitación Social (Cereso), que a su vez es la cárcel que funciona en el municipio vecino de Cambyretá.
El extranjero se expone a unos 25 años de prisión.
