Continúa la investigación sobre la fuga de dos personas privadas de su libertad – una de ellas considerada de alta peligrosidad – de la cárcel de máxima seguridad ‘Martín Mendoza’, ubicada en la ciudad de Emboscada.
Ever Alejandro Ozuna, quien cumplía una condena de 28 años de prisión por hechos de secuestro y es señalado también como presunto sicario, quien operaba en la zona de Capitán Bado, Amambay; y Ricardo Arcenio Merlo, condenado por narcotráfico, lograron escapar en horas de la madrugada del pasado sábado.
Ambos habrían logrado salir de su celda cortando los barrotes de la ventana y utilizaron cuerdas creadas con sábanas y frazadas para descender dos muros y escapar del perímetro de la prisión.
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Cuatro funcionarios penitenciarios de la prisión fueron detenidos bajo sospecha de complicidad con la fuga, ante indicios de que estos relajaron los controles perimetrales en torno al momento de la fuga.
Director y jefe de seguridad detenidos

En comunicación con ABC Cardinal este martes, el comisario Luis López, jefe del departamento de Crimen Organizado de la Policía Nacional, anunció hoy que también fueron detenidos hoy el director de la penitenciaría, Pablo Abel González, y el jefe de seguridad de la cárcel, Aldo Galeano.
En paralelo, una comitiva fiscal y policial ejecutó este martes una intervención de la cárcel de máxima seguridad con el fin de realizar una requisa general y buscar pistas relevantes para la investigación de la fuga.
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El comisario López indicó que “a priori los indicios apuntan” a una posible complicidad o, como mínimo, una “negligencia grave” de parte de las autoridades de la penitenciaría que habría posibilitado la fuga.
El jefe policial no descartó que más funcionarios penitenciarios puedan ser vinculados cuando avance la investigación.
Fuga marca “un antes y un después” para el sistema penitenciario, según ministro

Por su parte, el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, señaló que la situación en Emboscada refleja “lo complejo que es cuando se tiene en custodia a altos perfiles con alto poder adquisitivo y de influencia sobre las personas que manejan las penitenciarías”.
Dijo que el hecho de que los reos fugados hayan contado con los materiales necesarios para cortar los barrotes de la ventana de su celda evidencia que no se cumplieron los protocolos de control rutinarios que deberían ser realizados.
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Opinó que la situación " marca un antes y un después de la administración de todo el sistema" penitenciario y dijo tener esperanza de que “nos va a ayudar a reencauzar la dirección en ‘Martín Mendoza, que evidentemente se necesitaba una intervención integral”.
