En una carta abierta, los docentes expresaron su “más enérgico y categórico repudio” a las declaraciones del titular de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (ANEAES), José Duarte Penayo (ANR, HC), hijo del expresidente de la República (2003-2008) Nicanor Duarte Frutos. Indicaron que, al reivindicar la figura de Alfredo Stroessner, relativiza los crímenes de la dictadura y llega incluso a calificarla como “benigna en materia de muerte”.
“Nada —absolutamente nada— justifica tales expresiones. Reivindicar el stronismo no constituye un ejercicio legítimo de análisis histórico ni una manifestación de pluralismo académico: es una forma explícita de negacionismo”, aseveraron.
Aseguraron que Duarte pretende negar a las víctimas, banalizar la tortura, minimizar el terrorismo de Estado y violentar nuevamente la memoria de miles de paraguayas y paraguayos que padecieron prisión ilegal, tormentos, persecución, exilio, desaparición forzada y muerte.
“Las afirmaciones del titular de la ANEAES no solo son moralmente inadmisibles; son intelectualmente deshonestas y políticamente peligrosas”, recalcaron además.
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Los docentes cuestionaron que Duarte haya dicho que la dictadura de Stroessner “mató menos” que otros gobiernos, ya que implica una “lógica perversa” que convierte el crimen en estadística comparativa y la dignidad humana en un saldo contable. “No existe dictadura benigna. La tortura no se vuelve aceptable por comparación histórica. El asesinato no se legitima por contraste numérico”, manifestaron.
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Los datos
Subrayan además que los datos que desmienten a Duarte son claros, con documentados y oficialmente reconocidos. Remarcaron que la Comisión de Verdad y Justicia registró al menos 19.862 detenciones ilegales, 18.772 personas sometidas a tortura, 423 desaparecidas, 59 ejecuciones, miles de exiliados y más de 20.000 víctimas directas del régimen stronista. Estos hechos constituyen crímenes de lesa humanidad.
“No son opinables, no admiten relativización ni reinterpretaciones interesadas. Están probados, reconocidos por el Estado paraguayo y por la comunidad internacional y existen después de 37 años juicios y condenas contra los torturadores”, añadieron.
Indicaron además que, como docentes de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la UC, estas declaraciones resultan particularmente dolorosas e inaceptables. “Nuestra comunidad fue directamente perseguida por el régimen stronista. Docentes y estudiantes fueron encarcelados, torturados o forzados al exilio”, indicaron.
Citaron el caso de Mario Schaerer Prono quien fue asesinado en el Departamento de Investigaciones. Agregaron que sacerdotes, profesores, investigadores y jóvenes estudiantes padecieron la violencia estatal por pensar, enseñar y comprometerse con la justicia.

Urgen a los gobernantes tomar nota y actuar
“Reivindicar a Stroessner implica negar esa historia. Implica desconocer que la Facultad fue un espacio de resistencia ética e intelectual, un verdadero oasis de libertad en tiempos de terror, y que por ello fue castigada con especial ensañamiento por el aparato represivo del Estado”, indicaron.
Finalmente, exigieron que las autoridades nacionales competentes tomen nota de la gravedad de estas declaraciones y actuar en consecuencia. Instaron también a la comunidad universitaria a no guardar silencio. “Callar frente al negacionismo es permitir que el horror se reproduzca bajo nuevas formas. Reivindicar el stronismo es negar a las víctimas. Y negar a las víctimas es traicionar la verdad, la justicia y la dignidad humana”, sentenciaron.
Partido de la Libertad
Por su parte, el Partido de la Libertad también expresó su más enérgico repudio a las recientes declaraciones de Duarte Penayo.
“Sus afirmaciones no solo distorsionan la historia, sino que ofenden la memoria de miles de víctimas y socavan los pilares de nuestra democracia. La dictadura de Alfredo Stroessner, que se extendió de 1954 a 1989, durante 35 años de represión sistemática, corrupción y violaciones masivas a los derechos humanos, derivó en un régimen autoritario, respaldado por un estado policial que dejó un legado de terror que aún marca a la sociedad paraguaya”, escribieron en un comunicado que adjunta una serie de datos puntuales sobre desaparecidos, ejecutados, torturados, exiliados, etc.
Esta agrupación exige una educación “que enseñe la verdad histórica, no su negación, y llamamos a la sociedad paraguaya a defender la memoria colectiva contra cualquier intento de blanqueo del pasado dictatorial”.
