Miguel Prieto retomó su gira nacional tras el incidente del domingo último, cuando fue hospitalizado de urgencia tras consumir un pacú a la parrilla. No se trató del mal estado del alimento, sino de una espina que se le atascó en la garganta.
Hoy inició su gira departamental en Caaguazú en el marco de la expansión del Partido Yo Creo a otras zonas del país y la muestra de apoyo a los precandidatos de su agrupación o a los postulantes opositores de consenso o en alianzas, en su mayoría del PLRA.
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La gira inició a la mañana en Raúl Arsenio Oviedo, en horas de la tarde visitó el distrito de 3 de Febrero y en horas de la noche se lo espera en Juan Manuel Frutos. En algunos distritos estuvo acompañado por el senador Salyn o el diputado Antonio Buzarquis, referentes políticos del departamento.
Mañana visitará Santa Rosa del Mbutuy al mediodía y Carayaó en horas de la noche.
Finalmente, este sábado visitará San Joaquín, Vaquería, Nueva Toledo y la Comunidad Mil Palos.
Manipulan a la Justicia y te golpean si te levantas, dice

“Tenemos el apoyo de muchos colorados”, señaló Prieto en un acto político en 3 de Febrero, y subrayó que la oposición debe tener la grandeza de buscar la unidad. Prometió que seguirá recorriendo el país para apoyar a los candidatos a intendentes y concejales opositores con miras a asentar una alianza que tome el poder del Paraguay en las elecciones generales del 2028.
Señaló que la ciudadanía actualmente sufre una política representada principalmente por mafias. Citó el caso de la “mafia de los pagarés”. “Este sistema manipula a la justicia y le golpea a quien quiere levantarse, y así nos quieren tener sometidos”, aseveró.
También sostuvo que en su gestión convirtió a Ciudad del Este en el municipio más poderoso y rico del Paraguay, incluso por encima de Asunción que está llena de deudas, se jactó.
Prometió que de llegar al poder acabará con el “robo” en el que el pequeño productor de frutas y verduras recibe menos dinero que el valor de su trabajo por los intermediarios. Prometió que los productores tendrán un precio justo y que también industrializarán la producción.
Denunció que actualmente un “sistema sin color” permite que unas 20 familias en el Paraguay liberen el contrabando de productos mientras los productores locales “comen hule”.
