Durante la sesión ordinaria de la Cámara de Senadores, Líder Amarilla (PLRA) recordó que el senador oficialista Gustavo Leite (ANR, HC) había denunciado que a diferencia del gobierno de Santiago Peña, “en la época de Cartes no había ni olor a coima”.
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Fue después que el colorado expusiera su proyecto de reforma y recorte estatal en el que acusara a la bancada de la oposición de criticar sin hacer propuestas que mejoren la vida de los paraguayos.

Amarilla señaló que si bien es cierto que el Congreso, con todos sus miembros, también forma parte del Gobierno, el problema es que “nosotros acá no hacemos nuestro trabajo. Acá los senadores están para obedecer órdenes. No tienen criterio propio”, dijo el liberal.
Amarilla sostuvo que la mayoría de los congresistas no se dedican a respetar la Constitución y las leyes sino a seguir órdenes desde el cartismo.
Los ministros “princesos”
El liberal recalcó que el Poder Ejecutivo ni siquiera contesta simples pedidos de informes al Congreso. “Mucho menos vienen los ministros acá a rendir cuentas, a ser interpelados”, lamentó.
Recordó que el oficialismo incluso rechazó un proyecto de ley para declarar en desacato a los ministros del Ejecutivo que no contesten pedidos de informes.
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“Rechazamos para no incomodarles a los princesos del Poder Ejecutivo que son los ministros”, sostuvo.
Según los archivos, dicha ley se aprobó con modificaciones y el Ejecutivo lo vetó parcialmente.

Amarilla también sostuvo que la frase de Leite sobre el “olor a coima” en el actual gobierno se ejemplifica en la actualidad con presuntos negociados en las carteras de Salud Pública, cuya titular es Teresa Barán, y Obras Públicas, cuya ministra es Claudia Centurión.
Hizo alusión a las denuncias presentadas por la senadora Esperanza Martínez (PPC) y por el senador Ever Villalba (PLRA) de que los servicios de imágenes en Salud Pública fueron tercerizados a un sobrecosto de US$ 400 millones y que los trabajos del MOPC tienen un sobrecosto de US$ 198 millones mientras que el contralor general de la República, Camilo Benítez, “no ve nada”.
