¡Más grosor y menos tabú! Polémico tratamiento de engrosamiento de pene conquista a los hombres

Concepto de engrosamiento de pene.
Concepto de engrosamiento de pene.Shutterstock

En el corazón de Madrid, un polémico anuncio sobre engrosamiento de pene ha resurgido con fuerza, reflejando la creciente obsesión por el tamaño y la estética masculina. Un fenómeno que desafía tabúes y redefine la masculinidad contemporánea.

Engrosamiento de pene rápido y seguro” dice el mensaje preside desde hace cinco años la estación de metro de Chueca, en el centro de Madrid. La frase, acompañada por la imagen de un hombre sujetando una anaconda, recibe a diario a miles de viajeros. El cartel, que acaba de cambiar de ubicación dentro de la estación, anuncia los servicios del Dr. Miguel Leclercq, según se lee en El País, de España.

Concepto de engrosamiento de pene.
Concepto de engrosamiento de pene.

El propio Leclercq explica que la normativa vigente dificultó encontrar una imagen adecuada, pero la campaña ha resultado rentable. Aclara también que no trabaja con descuentos ni rebajas. “No creo que mis manos valgan menos en Black Friday”, afirma.

El mito del tamaño y una cirugía bajo sospecha

Durante años, el aumento de pene fue presentado en algunas revistas especializadas en cirugía estética como el equivalente masculino del aumento de pecho en mujeres, una intervención ya normalizada en todas las clases sociales.

Sin embargo, las historias sobre operaciones fallidas han pesado en su reputación. En 2017, la edición estadounidense de la revista masculina Men’s Health publicó un artículo titulado Por qué las historias de terror sobre operaciones de pene fallidas son tan comunes, reflejando esa desconfianza.

Concepto de alargamiento de pene.
Concepto de alargamiento de pene.

La cirugía de alargamiento —distinta del engrosamiento— ha sido especialmente cuestionada. A menudo, cuando ofrece resultados, estos son visibles solo en reposo, no en erección, y el aumento ronda unos dos centímetros.

Pese a ello, el mito del “más grande” persiste: sobre las estrellas del porno planea la duda de si sus tamaños son naturales, y series de televisión, desde la estadounidense Padre de familia a la española Todos los hombres sois iguales, han incorporado chistes y tramas sobre el deseo de someterse a estas intervenciones.

Pese a toda esta presencia en el imaginario, las operaciones siguen lejos de ser masivas.

El tabú del que todo el mundo habla

De acuerdo con un estudio de la Universitat Jaume I, entre el 12% y el 26% de los españoles considera que tiene el pene pequeño.

Es en este contexto donde, según el Dr. Miguel Leclercq —Máster en Medicina Estética y docente de posgrado en la Universidad de Alcalá—, crece el interés por el engrosamiento con ácido hialurónico.

Concepto de engrosamiento de pene.
Concepto de engrosamiento de pene.

“Para los hombres, hablar de genitalidad y de sexualidad es tabú”, sostiene. Relata que, al estar el anuncio en el metro de Chueca, al principio la mayoría de sus pacientes eran gais, pero que cada vez llegan más hombres heterosexuales. “Incluso diría que son más”, señala.

Quienes dudan en someterse al procedimiento, apunta, suelen hacerlo por miedo, desconocimiento y, sobre todo, cuestiones económicas. “Es un tratamiento que ha de mantenerse en el tiempo. Estamos hablando de invertir entre 800 y 1.600 euros por sesión”, calcula.

Leclercq insiste en que es él quien marca los límites: “Soy yo quien le digo al paciente hasta dónde es natural, aunque se puede llegar hasta donde queramos, poco a poco”.

Explica que aproximadamente cada mes y medio se puede aumentar el volumen y que, una vez alcanzado el tamaño deseado, lo habitual es repetir el tratamiento cada 10 meses o cada año y medio para mantenerlo.

Quiénes son los pacientes y qué buscan

Desde la consulta de sexología, José Martín del Pliego, sexólogo y psicólogo afincado en Segovia y colegiado por los Ilustres Colegios de Psicólogos de Madrid y de Castilla y León, describe un perfil nítido de pacientes. “Son hombres informados, de entre 25 y 55 años, que no buscan cambiar su vida, sino sentirse más cómodos con su cuerpo. Sobre todo en esta zona genital, que en algún momento tienen que exponer en lugares públicos, como vestuarios, o en la intimidad en sus relaciones sexuales”, explica.

Según Martín del Pliego, con frecuencia el motivo es comparativo: pornografía, presión social o discursos sobre la masculinidad que equiparan el valor personal con el tamaño.

“Son creencias, casi siempre erróneas, sobre lo que puede satisfacer a un compañero sexual o miedo a la mofa de otras personas”, señala. Otros pacientes, añade, solo desean un cambio estético moderado, similar al de quien retoca su mandíbula o su nariz.

“El deseo no suele ser tener un gran pene, sino sentirse más tranquilos al mostrarse ante una pareja o en público”, resume.

Volumen, sensibilidad y expectativas

En la consulta del Dr. Miguel Leclercq, la conversación sobre resultados suele pasar por las parejas. “A las parejas les interesa el grosor. A los pacientes, el grosor y la longitud”, afirma.

Sin embargo, vuelve a marcar las distancias con las cirugías de alargamiento: “Las técnicas quirúrgicas para alargar el pene son bastante laboriosas y sus resultados ofrecen un aumento de un máximo de dos centímetros”.

Frente a ello, defiende el ácido hialurónico de calidad como una opción “segura” y “mucho más rentable para el paciente”. Asegura que, al engrosar el pene, “la sensibilidad aumenta porque al ser el cono del pene más grueso, va a haber más fricción en el momento del coito”.

Gabriel Bastidas, especialista en salud masculina y estética genital y director de la clínica masculina Androclinic, coincide en que, aun siendo un procedimiento principalmente estético, muchos pacientes refieren efectos funcionales indirectos.

“Al aumentar el volumen, se modifica la dinámica sensorial. Para algunos, esto se traduce en una mayor satisfacción en las relaciones debido a la plenitud que proporciona el mayor diámetro”, indica.

No obstante, subraya que la meta principal es la satisfacción psicológica y estética, y que la mejora funcional es “un bonus bienvenido”.

De los grandes volúmenes a la armonía estética

En un contexto en el que se han perfeccionado múltiples cirugías, Bastidas matiza qué se puede esperar realmente: no se trata de lograr “un gran pene, sino uno proporcionado, natural y estéticamente armonioso”. Afirma que las técnicas antiguas, basadas en grandes volúmenes, han quedado atrás.

“Hoy hablamos de procedimientos que respetan la estructura natural del tejido, que no afectan la función y que priorizan la elegancia por encima de la exageración”, sostiene.

A su juicio, la tecnología y el mayor conocimiento anatómico permiten resultados “más predecibles, seguros y refinados”. El objetivo, resume, “no es rellenar, sino esculpir, potenciando lo que ya existe”. Cuando la técnica se aplica con criterio y mano experta, asegura, los resultados son “estéticamente increíbles y totalmente funcionales”.

Martín del Pliego aporta una visión más tajante al responder si las operaciones funcionan: “No todas y no siempre en el sentido que la gente imagina”.

Sobre las cirugías de alargamiento clásico, advierte que siguen existiendo, pero que no son procedimientos tan predecibles como otros de estética facial o corporal. Recuerda además que implican periodos de recuperación y riesgos que muchos pacientes desconocen, en una zona “muy sensible a nivel nervioso”.

En contraste, considera que el engrosamiento con ácido hialurónico “ofrece un cambio moderado, reversible y menos invasivo, y responde a algo más profundo que el tamaño: la seguridad sexual”.

Lo que demandan hoy los pacientes

Según Bastidas, la demanda ha cambiado de forma notable. Afirma que el paciente masculino actual no persigue un aumento de tamaño “a cualquier costo”, sino “armonía, naturalidad y discreción”.

Quiere que la mejoría se integre con el resto del cuerpo y aspira a “una mayor presencia visual en flacidez y un incremento volumétrico circunferencial que sea uniforme desde la base hasta el glande”.

“En resumen: resultados notables, pero que pasen desapercibidos”, apunta. En su experiencia, la calidad del resultado es tan importante como la seguridad técnica.

“Persiguen la armonía y en apariencia, el objetivo es voluminizar. Buscamos que el pene, tanto en reposo como en erección, tenga un aspecto más robusto, equilibrado y, sobre todo, proporcional al cuerpo del paciente”, explica.

La clave, añade, es lograr con el ácido hialurónico “una expansión volumétrica tridimensional que se sienta totalmente natural al tacto. Suave, no pétreo”.

Riesgos, contraindicaciones y manejo de complicaciones

Como cualquier tratamiento estético, los especialistas insisten en la necesidad de una evaluación rigurosa. Bastidas destaca que las principales contraindicaciones son las infecciones activas o patologías dermatológicas en la zona.

Añade otra: la existencia de expectativas irreales o el deseo de un resultado que comprometa la naturalidad.

El Dr. Miguel Leclercq señala cuál es, a su juicio, la complicación más frecuente: el desplazamiento del producto. Suele aparecer, dice, cuando el paciente cree que está recuperado, no sigue las indicaciones médicas y retoma las relaciones sexuales antes de lo aconsejado.

“Generalmente, mandamos una abstinencia de unas tres semanas, pero he tenido pacientes que me han llamado a los dos días… Y hay que saber solucionarlo”, relata.

La mirada de la psicología: tamaño, presión y autoestima

Más allá de la técnica, José Martín del Pliego sitúa su papel en la valoración del trasfondo de la demanda: determinar si el motivo de la intervención es puramente estético o emocional, si hay presión externa, si existe ansiedad corporal y si el procedimiento se está utilizando como sustituto de un problema relacional o de autoestima.

En consulta, observa cómo el tamaño sigue siendo “uno de los grandes tabúes masculinos”. Recuerda que el ácido hialurónico puede modificar el volumen, pero hace una distinción clave: “La autoconfianza, en cambio, transforma una vida sexual al completo”.

Fuente: El País