La infección urinaria baja (cistitis) puede ocurrir en cualquier momento de la vida y no se limita a un viaje o a una pareja nueva. Es más común en mujeres por una razón anatómica: la uretra es más corta y está más cerca del área genital y anal, lo que facilita que bacterias —sobre todo Escherichia coli— lleguen a la vejiga.
Por qué pasa después del sexo
Durante la intimidad, el roce puede “empujar” bacterias hacia la uretra.
También influyen la falta de lubricación (más microirritación), el uso de espermicidas o diafragmas (que pueden alterar la flora local), y el antecedente de infecciones urinarias recurrentes.

El estrés, la deshidratación y retener la orina por muchas horas pueden aumentar el riesgo.
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Síntomas típicos y qué no confundir
Los signos más habituales son ardor al orinar, urgencia y aumento de la frecuencia urinaria, sensación de no vaciar del todo y dolor o presión en la parte baja del abdomen.
A veces hay orina turbia o con mal olor.
No todo ardor tras el sexo es cistitis: también puede deberse a irritación por fricción, vaginitis (por hongos o bacterias), o infecciones de transmisión sexual, que requieren otro enfoque.
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Qué hacer y cuándo consultar
Ante síntomas compatibles, lo recomendable es consultar para confirmar el diagnóstico (a veces con análisis de orina y, en ciertos casos, urocultivo) y definir si hace falta antibiótico.
Evitá automedicarte: un antibiótico inadecuado puede no curar y favorecer resistencia.
Buscá atención de urgencia si hay fiebre, escalofríos, dolor en la espalda a la altura de los riñones, náuseas o vómitos, sangre visible en la orina, embarazo, o si los síntomas empeoran rápido: puede tratarse de una infección más alta.
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Prevención: medidas simples que ayudan
Orinar después de la relación, hidratarse bien y no aguantar las ganas de ir al baño suelen ser útiles.
También ayuda una higiene suave (sin duchas vaginales ni productos perfumados), usar lubricación si hay sequedad y revisar métodos anticonceptivos: los espermicidas pueden aumentar episodios en algunas personas.
En casos repetidos, el equipo de salud puede proponer estrategias preventivas personalizadas.
