Cistitis de “luna de miel”: lo que tenés que saber sobre las molestias urinarias tras la intimidad

Cistitis.
Cistitis.Shutterstock

La llamada “cistitis de luna de miel” no es una enfermedad diferente, sino un nombre popular para un cuadro frecuente: una infección urinaria baja (cistitis) que aparece después de las relaciones sexuales.

La infección urinaria baja (cistitis) puede ocurrir en cualquier momento de la vida y no se limita a un viaje o a una pareja nueva. Es más común en mujeres por una razón anatómica: la uretra es más corta y está más cerca del área genital y anal, lo que facilita que bacterias —sobre todo Escherichia coli— lleguen a la vejiga.

Por qué pasa después del sexo

Durante la intimidad, el roce puede “empujar” bacterias hacia la uretra.

También influyen la falta de lubricación (más microirritación), el uso de espermicidas o diafragmas (que pueden alterar la flora local), y el antecedente de infecciones urinarias recurrentes.

Infección urinaria, imagen ilustrativa.
Infección urinaria, imagen ilustrativa.

El estrés, la deshidratación y retener la orina por muchas horas pueden aumentar el riesgo.

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Síntomas típicos y qué no confundir

Los signos más habituales son ardor al orinar, urgencia y aumento de la frecuencia urinaria, sensación de no vaciar del todo y dolor o presión en la parte baja del abdomen.

A veces hay orina turbia o con mal olor.

No todo ardor tras el sexo es cistitis: también puede deberse a irritación por fricción, vaginitis (por hongos o bacterias), o infecciones de transmisión sexual, que requieren otro enfoque.

Qué hacer y cuándo consultar

Ante síntomas compatibles, lo recomendable es consultar para confirmar el diagnóstico (a veces con análisis de orina y, en ciertos casos, urocultivo) y definir si hace falta antibiótico.

Evitá automedicarte: un antibiótico inadecuado puede no curar y favorecer resistencia.

Buscá atención de urgencia si hay fiebre, escalofríos, dolor en la espalda a la altura de los riñones, náuseas o vómitos, sangre visible en la orina, embarazo, o si los síntomas empeoran rápido: puede tratarse de una infección más alta.

Prevención: medidas simples que ayudan

Orinar después de la relación, hidratarse bien y no aguantar las ganas de ir al baño suelen ser útiles.

También ayuda una higiene suave (sin duchas vaginales ni productos perfumados), usar lubricación si hay sequedad y revisar métodos anticonceptivos: los espermicidas pueden aumentar episodios en algunas personas.

En casos repetidos, el equipo de salud puede proponer estrategias preventivas personalizadas.