Cada 29 de julio se celebra el Día Internacional del Mal de Amores, una fecha no oficial que funciona como recordatorio: una ruptura no es “solo tristeza”, sino un evento capaz de afectar el cuerpo, el sueño, el apetito y la salud mental. La efeméride se instaló como una forma de visibilizar el duelo amoroso y alentar a pedir ayuda cuando el dolor se vuelve inmanejable.

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Qué es el mal de amores y por qué duele tanto
El mal de amores es el conjunto de reacciones emocionales y físicas que aparecen tras una pérdida afectiva: angustia, irritabilidad, falta de energía, pensamientos repetitivos y, a veces, síntomas corporales reales (opresión en el pecho, “nudo” en el estómago, cefaleas).
Duele porque una relación activa sistemas profundos de apego y recompensa; cuando se corta, el cerebro interpreta la ausencia como una amenaza.
Qué ocurre en el cerebro cuando terminás una relación
La neurociencia ha mostrado que el rechazo social y la pérdida romántica pueden activar circuitos que se superponen con el dolor físico, como la corteza cingulada anterior y la ínsula.

Además, se altera el sistema dopaminérgico (recompensa): la persona puede experimentar algo parecido a un síndrome de abstinencia, con necesidad de contacto, ansiedad y rumiación.
A esto se suma el estrés: aumenta el cortisol, lo que empeora el descanso, la concentración y la respuesta inmune.
¿Cuánto dura el duelo por una ruptura?
No hay un plazo único. En muchas personas, el impacto más intenso se concentra en semanas y mejora de forma gradual en 2 a 6 meses, pero puede durar más si hubo convivencia, proyectos compartidos, dependencia emocional o rupturas abruptas.
Si el malestar se estanca y se vuelve crónico, puede transformarse en un duelo complicado o en un cuadro depresivo o ansioso.
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Síndrome del corazón roto: cuando el estrés afecta al corazón
El llamado síndrome del corazón roto (miocardiopatía por estrés o takotsubo) es una condición médica en la que un shock emocional puede desencadenar síntomas similares a un infarto.
Ante dolor de pecho, falta de aire, sudor frío o desmayo, hay que consultar de urgencia, sin asumir que “es solo angustia”.
Cómo superar una ruptura y cuándo buscar ayuda psicológica
Superar una separación suele implicar aceptar la pérdida, rearmar rutinas y recuperar redes. Ayuda dormir y comer lo mejor posible, hacer actividad física, limitar el contacto y la “vigilancia” en redes, y apoyarse en amigos o familia.
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Conviene buscar ayuda psicológica si aparecen ideas de autolesión, consumo problemático, ataques de pánico, incapacidad para trabajar/estudiar, aislamiento extremo, o si el sufrimiento intenso persiste más de varios meses sin mejoras.
