Victoria Maluf, diseñadora de alta costura adelantó algunos detalles de vestido que lucirá la primera dama Leticia Ocampos en la ceremonia de asunción al mando de su esposo Santiago Peña.
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“Para el vestido de la primera dama tenía dos objetivos: mantener la elegancia, finura y sencillez que la caracterizan a ella y usar encaje nacional con un toque moderno; para eso utilizamos el bordado a máquina en hilos de seda”, detalló la diseñadora nacional.
“El diseño del ñanduti, nuestro encaje nacional, lo dibujé pensando en resaltar el trabajo artesanal pero diferenciándose de los diseños que normalmente se utilizan para otros accesorios del mismo material”, enfatizó la creadora de alta costura.
Para ello recurrió a la artesana Myrian Benítez, de Itauguá, quien fue la que plasmó el diseño en el lienzo. Fue un trabajo de dos meses y siete días.
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El tejido lo hizo en un bastidor sobre lienzo utilizando la técnica de armado las estr3ellas por randas. Luego le aplicó el diseño del kapi’ati. Una vez terminado el tejido, realizó la limpieza para sacarlo del bastidor y eliminar los hilos sueltos. De ahí, al último paso que es almidonar el tejido terminado. “Su trabajo fue maravilloso, impecable y pulcro”, elogió Victoria Maluf.
Además de las randas de ñanduti diseñadas y confeccionadas exclusivamente para la primera dama, el vestido fue armado sobre una base de crepe de seda y organza de seda color marfil. “El dibujo de las randas lo hice yo y la artesana lo plasmó en el lienzo. A las randas de ñanduti las complementamos con finos bordados en hilos de seda y apliques en 3D del mismo material con las formas de las estrellas del ñanduti”, describió la diseñadora.
“Creo que el diseño nacional en piezas como ésta para eventos de tal envergadura es importante porque es una manera de rendir homenaje a nuestra patria demostrando lo valioso que es el producto nacional y nuestra artesanía. Es una manera de valorar el trabajo manual y meticuloso de nuestras artesanas y confeccionistas – simplemente, valorar lo nuestro”, enfatiza Victoria Maluf.
El ñanduti, nuestro encaje nacional, es bellísimo. Tiene un trabajo maravilloso. Y la artesana con la que me tocó trabajar es muy talentosa, añadió.
Desde la visión de la diseñadora, la vestimenta habla, y a través de un diseño sencillo y de color blanco marfil hay un mensaje de esperanza, compromiso, claridad y transparencia. Y en referencia al corte y modelo, es un estilo menos rígido y más cercano. “Elegí el blanco marfil, en vez del blanco brillante porque ese matiz del blanco transmite más calidez”, finaliza.
