25 de mayo de 2026

Amar y aburrirse pueden convivir. En relaciones largas, la rutina puede apagar la novedad sin borrar el afecto. ¿Es normal? ¿De dónde viene el tedio? Estas son algunas claves basadas en psicología y sexología para entenderlo y abrir alternativas.

El aburrimiento es a menudo visto como algo negativo, especialmente en el contexto de la niñez, donde la industria de juguetes y tecnologías se esfuerza por entretener constantemente a los pequeños. Pero, ¿sabias que el aburrimiento puede ser clave en e desarrollo cerebral en la niñez?


Muchas personas experimentan una falta de motivación en diferentes aspectos de sus vidas, y esta apatía puede ser tanto confusa como abrumadora. Entender las razones detrás de esta falta de motivación puede ayudar a abordar el problema de manera efectiva y recuperar la energía y el entusiasmo perdidos.

«Aprendemos al aburrirnos, dicen, citando a un filósofo acá y una filósofa allá. Dejen a la niñez (y a la adultez, ya que estamos) aburrirse, claman. La defensa del aburrimiento es un lavado de imagen de una vivencia nefasta por parte de gente que parece que nunca se aburrió».

REDACCIÓN CIENCIA. Saltar de un vídeo a otro para combatir el aburrimiento y visualizar unos pocos segundos suele tener el efecto contrario: es más aburrido y hace que las personas se sientan más insatisfechas y menos interesadas por el contenido, según un estudio publicado por la Asociación Americana de Psicología.