12 de marzo de 2026
Prefiero deber dinero a deber favores a pagar en eternas cuotas a justiprecio del acreedor, como una condena de por vida recordando que alguna vez me cuidó, fue amable o me ayudó. El desgaste del deudor emocional puede terminar por destruir cualquier cariño o fuerza afectiva que otrora pudiera haber existido.