5 de julio de 2026

No solo sirven para “verse bien” en shorts: las pantorrillas ayudan a bombear sangre, estabilizar el tobillo y amortiguar cada paso. Entrenarlas puede reducir molestias comunes y mejorar cómo caminás, corrés y hasta cómo te sentís al final del día.

El cambio climático incrementará la inactividad física, generando hasta 700.000 muertes anuales para 2050 y pérdidas de productividad de miles de millones de dólares. Regiones vulnerables, como América Central y el Caribe, enfrentan el mayor riesgo.

Cuando se habla de ejercicio físico, la conversación suele desembocar en la misma cuestión práctica: ¿cuánto ejercicio hay que hacer para mantener una buena salud? La pregunta es recurrente y, durante décadas, la ciencia ha respondido de forma contundente con una idea central: más ejercicio es mejor, aunque con algunas restricciones.

Pequeños cambios cotidianos en actividad física, dieta y sueño pueden otorgar años adicionales de vida, según revelan estudios recientes. Esta evidencia invita a reflexionar sobre el poder transformador de hábitos saludables, especialmente para quienes buscan un bienestar duradero.

Mientras el ritmo de la ciudad empieza a bajar y la temperatura desciende unos grados, muchas personas eligen el sillón y las pantallas como cierre del día. Pero para el cuerpo —y también para la mente— el atardecer y las primeras horas de la noche pueden ser el mejor momento para moverse, sobre todo con ejercicios suaves.