4 de junio de 2026

MADRID. Investigadores del Centro de Astrobiología han logrado determinar por primera vez la masa de un agujero negro supermasivo en el universo primitivo, usando datos del telescopio James Webb y desafiando teorías clásicas sobre la formación de galaxias.

Los agujeros negros han alimentado tanto la ciencia ficción como la investigación astronómica. Su fuerza gravitacional es tan extrema que ni la luz puede escapar. Pero si una persona cayera en uno: ¿qué pasaría? La ciencia actual ofrece respuestas tan inquietantes como fascinantes.

Científicos descubren las explosiones cósmicas más energéticas jamás vistas, llamadas “transitorios nucleares extremos”, causadas por estrellas desgarradas por agujeros negros. El hallazgo es del Instituto de Astronomía de Hawái y fue publicado en Science Advances.

PEKÍN. Astrónomos chinos descubrieron evidencias de la existencia de agujeros negros de masa intermedia (IMBHs). Con la acumulación continua de datos de Gaia y de estudios espectroscópicos a gran escala como los de LAMOST, esperan descubrir varias estrellas más en un futuro próximo.

Desde 2011 los astrónomos observan un agujero negro supermasivo situado en una galaxia lejana. Todo era normal hasta que en 2018 la corona que rodea al agujero negro desapareció repentinamente para reaparecer meses después, un hecho inédito al que se ha sumado un comportamiento aún más raro.

En el vasto universo, pocas entidades capturan tanto la imaginación y el miedo como los agujeros negros. Estas regiones del espacio-tiempo, cuyo campo gravitatorio es tan intenso que nada, ni siquiera la luz, puede escapar, han sido objeto de fascinación y estudio desde que Albert Einstein predijera su existencia a través de la Teoría General de la Relatividad.