21 de enero de 2026

Según los datos más recientes disponibles de 2024–2025, la deuda externa total de América Latina supera los US$ 2 billones y se ha convertido en uno de los principales condicionantes macroeconómicos de la región. Este ranking recorre el mapa de la deuda externa, desde los países que concentran los mayores montos hasta aquellos donde la carga resulta más asfixiante en relación con el tamaño de su economía.

La prima de riesgo, riesgo país o riesgo soberano se define como el sobreprecio que un Estado debe ofrecer para colocar su deuda frente a un emisor considerado libre de riesgo. En la Eurozona la referencia es el Bund Alemán; en América, el punto de comparación es el bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años. La métrica es el Emerging Markets Bond Index (EMBI) elaborado por el banco J.P. Morgan, que expresa la diferencia de rendimiento en puntos básicos: un riesgo país de 1.200 puntos obliga al emisor a pagar 12 puntos porcentuales adicionales para endeudarse. Una prima elevada revela desconfianza sobre la solvencia fiscal o la estabilidad política; una prima contenida, lo contrario.


WASHINGTON, Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apunta con su nueva estrategia de seguridad nacional al “predominio estadounidense en América Latina”. Las condiciones, militarización, qué dice su Europa y un dato clave sobre Taiwán.

En un contexto marcado por la volatilidad de los productos primarios y la reconfiguración de las cadenas de suministro como el nearshoring; el mundo mira con cautela la desaceleración de China y los políticas de la Casa Blanca. Por su parte, los cinco mayores exportadores de la región: México, Brasil, Chile, Argentina y Perú, mueven sus fichas para sostener el comercio internacional.

En un continente donde más del 80% de la población vive en zonas urbanas, el impacto del calor extremo no solo se mide en grados, sino en pérdidas económicas, desigualdad y presión sobre los servicios públicos. El aumento de las temperaturas urbanas en América Latina y el Caribe se está consolidando como uno de los desafíos económicos y sociales más apremiantes de la región.