10 de septiembre de 2026

El Poder Ejecutivo remitió a la Cámara de Senadores el acuerdo sobre créditos de carbono entre Paraguay y Singapur en el marco del “Acuerdo de París”. El entendimiento permitirá que empresas del país asiático adquieran créditos de carbono paraguayos para cumplir con sus metas ambientales y obligaciones tributarias locales. El documento está en comisiones.

Tras la reciente firma de un acuerdo de colaboración con Singapur, el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) señaló que el Paraguay dio un “paso clave” para posicionarse en el mercado global de créditos de carbono y proyectó que se podrían generar más de US$ 250 millones en exportaciones, con una capacidad de captura de alrededor de 5 millones de toneladas de carbono anuales.

El Mades suscribió acuerdo con el Gobierno de Singapur para la implementación de colaboración en créditos de carbono. El ministro del Ambiente, Rolando De Barros, destacó que es un hito que consolida al Paraguay como actor clave en los mercados internacionales.

Singapur, la ventana del Mercosur al sudeste asíatico, aguarda la ratificación del acuerdo firmado con el bloque en diciembre del 2023. Según el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Dr. Vivian Balakrishnan, la vigencia plena de esta alianza es una cuestión que tiene que ver más con la política que con la estrategia económica.

Con la reciente reglamentación de la Ley N° 7190/23, el país se posiciona como un actor clave en el mercado de créditos de carbono. Este marco normativo busca estructurar y transparentar un sector con gran potencial para atraer inversiones y contribuir a la mitigación del cambio climático. En este contexto, Kiantar Betancourt, CEO de Atenil S.A. y líder del proyecto Chaco Vivo, analiza las oportunidades que se abren para el país y la relevancia de un mercado regulado.

Los antecedentes refieren que uno de los primeros proyectos a nivel mundial en el que una empresa compensó sus emisiones de carbono, financiando un proyecto de reducción de emisiones, se había dado en Paraguay, a principios de los 90. En aquellos años, una compañía de energía norteamericana compró lo que actualmente se denomina “créditos de carbono” de la Reserva Mbaracayú. Sin embargo, el mercado voluntario de carbono, tal como lo conocemos actualmente, inició un proceso de desarrollo importante en el país en los últimos años, con proyecciones de consolidación y crecimiento muy alentadores para el futuro (Guillermo Jover - especialista en asuntos corporativos y gobernanza social, ambiental y consejero).