21 de octubre de 2026


El Dr. Dionisio Borda, economista y exministro de Hacienda, sostiene que Paraguay mostró un notable progreso en términos de estabilidad macroeconómica y financiera en las últimas dos décadas, por lo que el desafío ahora es construir un modelo de desarrollo económico que fomente el bienestar colectivo y garantice oportunidades equitativas para todos. Para eso propone replicar el acuerdo Estado y sociedad.

La productividad laboral, de acuerdo con la metodología utilizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), mide el valor agregado que produce un trabajador al PIB por cada hora laborada a la semana en cada país. Esta variable permite evaluar la capacidad de una economía para generar ingresos y competitividad a partir del trabajo, y constituye uno de los principales indicadores del desarrollo económico sostenible.


El desarrollo económico de un país depende en gran medida de la calidad de su capital humano. En tal sentido, el Banco Mundial (BM) desarrolla el denominado Índice de Capital Humano (ICH), que mide cuánto capital humano puede alcanzar un niño nacido hoy al llegar a los 18 años, considerando riesgos de salud y educación. Este índice, que se expresa en una escala de 0 a 1, establece el valor máximo únicamente si el niño puede gozar de plena salud, sin retraso en el crecimiento y con una expectativa mínima de vida de 60 años, y acceder a 14 años de educación formal de calidad.
El seguro es una herramienta importante que acompaña el desarrollo económico. Al permitir la gestión y transferencia de riesgos, libera a emprendedores y empresas para que se centren en generar más productividad e innovación, en lugar de estar sujetos a la constante amenaza de siniestros imprevistos y a veces catastróficos. Es a su vez un facilitador de la inversión del capital productivo, ya que al mitigar los riesgos se convierte en un aliado clave para ese desarrollo. Esto es cuando un emprendedor arriesga su inversión, se enfrenta a múltiples incertidumbres: incendios, robos, desastres naturales, fallas técnicas, responsabilidad ante terceros, etc. El seguro absorbe gran parte de esa incertidumbre de riesgo protegiendo financieramente el patrimonio. Así, al saber que las pérdidas potenciales están cubiertas por el seguro, los inversores y emprendedores están más dispuestos a asumir los riesgos inherentes a las actividades productivas, lo que genera mayor inversión de capital y la creación de nuevas empresas.