26 de agosto de 2026

Mientras la industria del software presume de ser “inmaterial”, el hardware que lo hace posible arrastra una huella ambiental pesada: minería intensiva, fábricas que consumen enormes cantidades de agua y energía, y montañas crecientes de basura electrónica. De ese choque entre la demanda de potencia de cálculo y los límites del planeta nace el llamado “silicio verde”, un movimiento que quiere rediseñar los chips desde su química hasta su consumo energético.