20 de febrero de 2026

En un contexto de creciente complejidad geopolítica y energética, y la demanda en alza, Paraguay se prepara para una fase decisiva en la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú. “La revisión del Anexo C ya no se centra solo en cuánto cederemos de energía, sino en cómo optimizar su uso para el desarrollo económico y la infraestructura energética, lo que obliga a replantear la estrategia regional”.

Las tarifas que el gobierno de Santiago Peña estableció con los decretos 5306 y 5307 el viernes 16 de este mes, son inferiores a las vigentes para las criptomineras en 14%, 21% y 32%, advierten técnicos del sector eléctrico de nuestro país. Añaden que el período de 15 años excede el horizonte de disponibilidad de nuestra energía en las binacionales y exponen al país al desabastecimiento.

El subsidio que concedió el gobierno de Santiago Peña a las “industrias convergentes” y al grupo “Power to X) adelantará 9 años el fin de los excedentes hidroeléctricos del Paraguay y, en breve, subir tarifas al resto de los usuarios, alertan las Campañas Itaipú Causa Nacional e Itaipú e Itaipú es también soberanía. Piden derogación de decretos.

WASHINGTON. La gran tormenta de hielo y nieve que ha afectado a dos tercios de la geografía estadounidense ha dejado este domingo a más de un millón de usuarios sin electricidad, sobre todo en el sur, y se ha cobrado la vida de al menos cinco personas en todo el país por hipotermia, según informaron medios locales.
Cuando publicamos el artículo anterior, con el mismo título, avolanta, no imaginamos las repercusiones que tendría. Me refiero especialmente a cuestiones técnicas y legales del Tratado y, específicamente, sobre el Anexo C. Algunos especialistas del espacio para el debate dejaron sus dudas, sus aportes geopolíticos y sus críticas sazonadas; otros demostraron un alto nivel de conocimiento, muy pocos juicios irónicos poco claros. Finalmente, algunos atacan al mensajero.
De acuerdo con cálculos de fuentes técnicas independientes, en 2025 Paraguay utilizó el 32% de la energía producida por Itaipú y Yacyretá. El 18% restante que le pertenece como supuesto dueño de la mitad de ambas binacionales lo cedió en su totalidad a Brasil y a Argentina sin percibir un precio de mercado, o al menos mínimamente justo. En otras palabras, literalmente, nuestro país continuó regalando recursos energéticos que son de todos los paraguayos, con la anuencia y tolerancia del gobierno de Santiago Peña.