9 de marzo de 2026
A raíz del último gran apagón de la ANDE, cuyas causas todavía deben dilucidarse, se viralizó un breve video en el que, en correcto inglés, el presidente Santiago Peña afirma que el 100% de la economía paraguaya se mueve con energía limpia y renovable y que Paraguay exporta toda su producción hidroeléctrica que no consume. Ambas aseveraciones son falsas. Apenas el 20% de la matriz energética nacional es de fuente hidroeléctrica –el 80% restante proviene de biomasa (leña) y de hidrocarburos importados– y nuestro país no “exporta” sus excedentes en ninguna de las dos grandes usinas binacionales, sino que los cede a precio vil, en su totalidad, a Brasil y a Argentina. O Santiago Peña es un cínico o se cree sus propias mentiras, porque no mueve un dedo para cambiar la situación.

Ante el corte de energía eléctrica, que en la tarde del miércoles afectó al 90% del país, en el hospital de Capiatá, a veintitrés kilómetros de la capital, hubo que realizar una operación cesárea de urgencia a la luz de teléfonos móviles, pues la batería del generador a gasolina no resistió la sobrecarga causada por el intenso calor. El Hospital General de San Lorenzo, donde los pacientes deben madrugar para que se les asigne un turno de atención, carece de medicamentos y de suficientes médicos en el área de urgencias. En Villarrica, los pacientes de urgencias del Hospital Regional deben acudir a centros privados y pagar hasta 200.000 guaraníes por las ecografías, debido a que los fines de semana faltan profesionales que realicen los estudios. Situaciones de esta naturaleza se suceden en otras partes del país.

En un contexto de creciente complejidad geopolítica y energética, y la demanda en alza, Paraguay se prepara para una fase decisiva en la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú. “La revisión del Anexo C ya no se centra solo en cuánto cederemos de energía, sino en cómo optimizar su uso para el desarrollo económico y la infraestructura energética, lo que obliga a replantear la estrategia regional”.