27 de octubre de 2026
Abogados ambientalistas y excombatientes argentinos en la guerra de 1982 contra Reino Unido por las islas Malvinas presentaron este martes una demanda contra un proyecto de la petrolera israelí Navitas y la británica Rockhopper para explotar crudo en aguas cercanas al archipiélago.

Madrid, 23 jul (EFE).- "Algo pasó". Esta es la frase más repetida en redes sociales después de la derrota de Argentina frente a España (1-0) en la final del Mundial 2026, y sirve como punto de partida para numerosas teorías conspirativas que atribuyen el resultado a amenazas, pactos políticos, decisiones arbitrales deliberadas e incluso rituales.

Tras la reciente efervescencia deportiva en el Mundial 2026, la diplomacia argentina, liderada por el canciller Pablo Quirno, reafirma que la soberanía de las Malvinas es una causa nacional e internacional innegociable, denunciando la persistente negativa británica al diálogo obligatorio.

El Reglamento del Mundial 2026 de la FIFA prohíbe expresamente la exhibición de mensajes o lemas políticos por parte de los jugadores y demás miembros de las selecciones, durante los partidos y también a su conclusión, como pudo ser la pancarta de Argentina sobre las islas Malvinas tras eliminar a Inglaterra.

El Gobierno británico dijo este jueves que espera que la FIFA abra una investigación después de que futbolistas de la selección argentina desplegaran una pancarta reivindicando la soberanía sobre las islas Malvinas, situadas en el Atlántico sur, tras derrotar a Inglaterra en la semifinal del Mundial.