21 de julio de 2026

Cuanto más avanza la inteligencia artificial, más cotizan el pensamiento crítico, la empatía y la creatividad. El MIT lo midió con electrodos en el cerebro. El Foro Económico Mundial lo confirmó con datos de 14 millones de trabajadores. La conclusión es la misma: el diferencial competitivo de la próxima década no lo dará la tecnología, sino quien sepa usarla sin perder el juicio.

El panorama laboral experimenta una transformación sin precedentes, impulsada por la inteligencia artificial, la automatización y próximamente la IAG. Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) propone la flexibilidad del hombre para reinventar las habilidades humanas y no perder las capacidades auténticas.

En un entorno donde la inteligencia artificial se convierte en excusa para el pensamiento perezoso, emerge una nueva herramienta estratégica: la junta directiva generativa. No es una metáfora, sino un sistema de deliberación expandida que desafía al líder, expone sus sesgos y redefine el rol de la tecnología en la toma de decisiones. La IA no vino a escribir por vos: vino a pensar contra vos.



Abordar el estudio de las trayectorias, prácticas y discursos de los historiadores paraguayos bajo el estronismo es la desafiante tarea que propone el investigador Mariano Damián Montero en respuesta a un artículo publicado la semana pasada en estas mismas páginas.