La carrera por la IA nos está haciendo olvidar lo más importante

En la práctica cotidiana, la lógica funciona como una gramática del pensar.
El criterio, el pensamiento crítico y la capacidad de encontrar el problema, proceso previo indispensable para el uso de IA de forma eficienteShutterstock

Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo y el Ministerio de Industria y Comercio más del 70% de las mipymes se encuentra en un nivel inicial de madurez digital y el principal obstáculo no es el acceso a la tecnología, sino la capacidad de mejores decisiones.

El otro día, mientras dirigía un workshop con el equipo directivo de una empresa, uno de los participantes abrió la conversación con una frase que probablemente hoy se repite en miles de organizaciones:

Necesitamos implementar inteligencia artificial cuanto antes.

La respuesta parecía evidente. Sin embargo, antes de hablar de herramientas, hice una pregunta muy simple:

¿Qué problema quieren resolver?

La sala quedó en silencio.

Después de unos segundos comenzaron a aparecer respuestas. Reducir costos. Mejorar la productividad. Automatizar procesos. Atender mejor a los clientes. Ninguna era incorrecta, pero cada una apuntaba a una solución distinta. El problema nunca había sido discutido con la misma profundidad con la que ya se hablaba de la solución.

Ese patrón no es exclusivo de la inteligencia artificial. Lo he visto repetirse en proyectos de transformación digital, innovación y cambio organizacional: las empresas suelen comprar respuestas antes de comprender realmente las preguntas.

Los datos del ecosistema empresarial paraguayo apuntan en la misma dirección. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo y el Ministerio de Industria y Comercio muestra que más del 70% de las mipymes aún se encuentra en un nivel inicial de madurez digital. Lo interesante es que el principal obstáculo no parece ser el acceso a la tecnología, sino la capacidad de convertirla en mejores decisiones.

Vivimos un momento extraordinario. Nunca había sido tan fácil generar ideas, analizar información, redactar informes o desarrollar soluciones en cuestión de minutos. La velocidad para implementar soluciones está creciendo de forma exponencial. La velocidad para comprender los problemas, en cambio, no.

Y ahí está, en mi opinión, el verdadero desafío.

Durante años pensamos que la ventaja competitiva dependía de tener mejor información o mayor acceso a la tecnología. Hoy esa brecha se reduce rápidamente. Cada vez más organizaciones utilizan herramientas similares. La tecnología se democratiza, como ocurrió en su momento con la computadora personal o el teléfono celular. Cuando todos tienen acceso a las mismas herramientas, el diferencial deja de estar en la tecnología.

La verdadera ventaja competitiva vuelve a ser el criterio.

No será más competitiva la organización que implemente primero una nueva plataforma de inteligencia artificial, sino aquella capaz de comprender mejor sus problemas para tomar decisiones de mayor calidad.

Porque una organización que entiende mal su problema no lo resuelve. Solo consigue equivocarse más rápido.

La velocidad, por sí sola, no garantiza mejores resultados. Automatizar un proceso ineficiente solo permite repetir el mismo error con mayor rapidez. Incorporar inteligencia artificial sin una estrategia clara puede multiplicar la complejidad en lugar de reducirla. La tecnología acelera tanto las buenas decisiones como las malas.

Por eso, antes de hablar de inteligencia artificial, conviene hablar de criterio. Criterio para identificar los problemas realmente importantes. Criterio para distinguir una tendencia de una oportunidad genuina. Criterio para decidir dónde invertir tiempo, recursos y talento.

La gobernanza de la inteligencia artificial no comienza con una política interna ni con un comité de tecnología. Comienza mucho antes: con la capacidad de una organización para pensar mejor antes de actuar.

En un entorno donde el cambio avanza a velocidad exponencial, detenerse unos minutos para comprender mejor un problema puede parecer un lujo. En realidad, puede ser la inversión más rentable que haga una empresa.

Quizá la pregunta más importante en la era de la inteligencia artificial no sea qué herramienta implementar. Quizá siga siendo la misma que dejó aquella sala en silencio:

¿Qué problema estamos intentando resolver?

(*) Fundador y director de LAIKA Comunicación B2B.