21 de julio de 2026

En apenas seis meses, el termómetro anímico de nuestra economía ha sufrido un giro dramático. Pasamos de la euforia colectiva a una sensación generalizada de frustración financiera, un fenómeno que, a primera vista, resulta desconcertante si miramos únicamente las planillas de los macroeconomistas. Para entender lo que está pasando hoy, debemos analizar cómo se infló y por qué estalló lo que podríamos llamar la “burbuja de las expectativas”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) informó ayer que concluyó la cuarta revisión del Instrumento de Coordinación de Políticas (ICP) y el segundo del Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad (SRS) que permite un desembolso inmediato a nuestro país de cerca de US$ 245 millones que sería el segundo desembolso de un paquete de US$ 400 millones que fuera aprobado por el organismo.

Varios países de la región enfrentan desafíos para ordenar sus cuentas fiscales e impulsar el crecimiento, enfatizó experto del FMI durante la presentación del informe de Perspectivas Económicas REO en BCP. “Nuestro lema es “Apurar con las reformas” reiteró y también llamó la atención a economías que están postergando ajustes esenciales.


Durante el segundo trimestre de este año se presentaron temas sociales y económicos que fueron rigurosamente analizados, como la deuda pública en Paraguay, que pasó por marcados procesos en la última década. Las cuentas fiscales gozaban de resultados superavitarios hasta antes de 2012. Si bien los mayores ingresos frente a los gastos permitieron al Estado generar cierto ahorro, las inversiones en obras de infraestructura acumularon importantes retrasos. Históricamente, la deuda externa ha sido, en promedio, el 80% de la deuda pública total; el restante la ha conformado el pasivo interno.

El exministro de Hacienda Dionisio Borda habló con ABC sobre los primeros 100 días del gobierno de Santiago Peña. A su criterio, empezó con una holgada doble mayoría parlamentaria para avanzar con las reformas estructurales, ventaja que desperdició. Dijo que las reformas deben imponerse al clientelismo y prebendarismo del partido de gobierno, que se olvidó de la hoja de ruta que debió seguir porque sigue en campaña electoral.