7 de marzo de 2026

¿Mi perro está gordito o está bien?. La balanza ayuda, pero no cuenta toda la historia. Para eso existe el Índice de Condición Corporal (BCS, por sus siglas en inglés), una escala visual y al tacto que estima cuánta grasa corporal tiene un perro más allá de su peso. Es una herramienta sencilla, utilizada en clínicas de todo el mundo, que cualquier dueño puede aprender a aplicar en casa.

Las altas temperaturas generan preocupación por el bienestar de nuestras mascotas. Es primordial adoptar medidas preventivas contra los golpes de calor en animales domésticos, dadas las diferencias fisiológicas entre humanos, perros y gatos en la regulación de la temperatura corporal.

Las “garras encarnadas” —uñas que crecen en exceso y terminan clavándose en la piel— son un problema frecuente y, a menudo, subestimado en perros y gatos. Puede empezar como una molestia leve, pero si pasa inadvertido puede derivar en heridas abiertas, dolor intenso y hasta infecciones profundas que comprometen el tejido del dedo.


El suelo lleno de babas junto al bebedero, el sofá con marcas húmedas y ese “babero” constante en el hocico. Para muchos dueños, la saliva de su perro es parte del paisaje doméstico. Sin embargo, no siempre es algo inocente: un babeo excesivo o repentino puede ser uno de los primeros signos de que algo va mal.

Picor intenso, manchas rojas, descamación. Cuando la piel se altera, una de las primeras sospechas suele ser “sarna” o “hongos”. Ambas palabras generan alarma, sobre todo cuando hay animales en casa. Pero ni todo lo que pica es sarna, ni cualquier mancha circular es un hongo, y mucho menos son sinónimo de “suciedad”.