12 de junio de 2026
Es incalculable el daño que la mafia de los títulos universitarios ocasiona a la educación. El mismo daño que causa la indiferencia del ministerio respectivo ante un hecho escandaloso. Más allá del delito de comprar o falsificar títulos, está la consecuencia penosa: desconfiar de la capacidad profesional de los egresados. Da igual el estudiante que amanece sobre los libros para aprender que aquel que solo necesita de un buen padrino o un poco de dinero y mucha canallada para llegar a las mismas consecuencias: obtener el título.