De TikTok a Pingtok: la red social como puerta de entrada a las drogas

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TikTok.ADAM VAUGHAN

Sarah, una influencer de 26 años, comparte su lucha contra la adicción en TikTok, revelando un preocupante fenómeno: menores buscando apoyo en redes sociales mientras se exponen a contenido sobre drogas, planteando serias preocupaciones sobre la seguridad en el entorno digital.

Una influencer frente a la adicción en la era de TikTok

Cuando Sarah empezó a hablar de adicción en TikTok, no imaginaba el tipo de respuestas que recibiría. «Desde que empecé a concientizar sobre la adicción en TikTok, he recibido muchos mensajes. Y es aterrador porque suelen ser de menores», contó a la Deutsche Welle.

Ella misma se volvió adicta a las drogas a los 15 años. Hoy, con 26, utiliza la plataforma para informar y educar sobre su adicción y su recuperación.

Según relata, muchos de sus seguidores que se adentran en las drogas a través de TikTok son incluso más jóvenes que ella cuando comenzó a consumir. «No tienen con quién hablar de ello, y algunos me escriben cosas muy intensas sobre sus experiencias y traumas», afirma.

Su experiencia personal abre una pregunta central: ¿cómo se ha llegado a que menores busquen apoyo y, al mismo tiempo, se expongan a contenidos sobre drogas en una red social masiva?

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Un clic hasta el mundo de las drogas: el fenómeno Pingtok

TikTok muestra lo sencillo que resulta para personas jóvenes, incluidos menores de edad, entrar en contacto con contenido relacionado con drogas. Una breve búsqueda bajo la etiqueta #Pingtok basta para que aparezcan, uno tras otro, videos de adolescentes bajo los efectos de sustancias.

Cuanto más se desliza la página, más clips similares muestra el algoritmo, lo que multiplica la exposición a este tipo de contenido. En muchos de estos videos, algunos adolescentes consumen MDMA o éxtasis y exhiben sus pupilas dilatadas o mandíbulas rechinando en clips que denominan «pings».

El término «Ping» se considera jerga para referirse al consumo de MDMA o éxtasis, y ha dado nombre al fenómeno Pingtok.

La respuesta oficial de TikTok

DW preguntó a TikTok por qué la plataforma no toma medidas más contundentes frente a la distribución de contenido sobre drogas. Un portavoz de la empresa respondió:

«La seguridad y el bienestar de nuestra comunidad son nuestra máxima prioridad. Prohibimos la exhibición, publicidad o venta de drogas u otras sustancias controladas y las eliminamos de la plataforma; más del 99 % del contenido que infringe estas normas se elimina antes de ser denunciado».

Sin embargo, lo que ocurre bajo la etiqueta Pingtok sugiere que estas normas se eluden con relativa facilidad.

Algospeak: cómo los usuarios burlan la moderación

Pingtok evidencia lo sencillo que puede ser esquivar las reglas de la plataforma. Los usuarios recurren a un lenguaje codificado: utilizan emoticones, sonidos y términos nuevos para escapar de los filtros de moderación.

En lugar de mostrar directamente el consumo de drogas, muchos se limitan, por ejemplo, a enseñar sus pupilas dilatadas. Esta forma de comunicación se enmarca en lo que se conoce como «Algospeak», un lenguaje algorítmico que dificulta la identificación clara del contenido problemático y su eliminación rápida.

Incluso cuando TikTok bloquea ciertos términos, los usuarios se adaptan pronto. La etiqueta #Pingtok ya ha sido bloqueada por la plataforma, pero variantes como #Pingtokk o #Pintok ya circulan activamente.

De red social a mercado informal de drogas

Más allá de la exhibición del consumo, TikTok se está transformando, según los testimonios recogidos, en un espacio de compraventa de drogas.

«Ya ni siquiera tienes que salir de casa. Puedes conseguir todo lo que quieras, directamente en tu habitación», asegura Sarah.

Un vistazo a la sección de comentarios de estos videos muestra a qué se refiere. Allí aparecen mensajes como «¿Quién vende?» o «Necesito algo en Berlín», que reciben respuestas directas de supuestos vendedores.

Los traficantes señalan su disposición a vender mediante símbolos —por ejemplo, un enchufe— y luego invitan a los interesados a continuar la conversación en grupos de la aplicación de mensajería Telegram. De este modo, TikTok funciona como punto de contacto inicial y puerta de entrada a canales de tráfico más opacos.

De la privacidad a la exhibición: cómo cambian los patrones de consumo

El consumo de drogas entre jóvenes no es un fenómeno nuevo, pero su exposición en redes sociales está modificando comportamientos, según observa Sarah.

Antes, afirma, quienes consumían corrían las cortinas y lo hacían a escondidas con otras personas. Hoy, en cambio, muchos encienden la cámara y se graban consumiendo en solitario para obtener clics en TikTok.

Este cambio se produce en un contexto de aumento de los riesgos. De acuerdo con la Oficina Federal de Policía Criminal de Alemania (BKA), las muertes relacionadas con drogas en el país casi se han duplicado en los últimos diez años. Entre las personas menores de 30 años, las cifras de fallecimientos aumentaron en 2024 un 14 %.

Estudios citados en el debate muestran que, en Estados Unidos, más de dos tercios de las sobredosis mortales se producen en el hogar, a menudo porque nadie puede intervenir a tiempo.

No obstante, hasta ahora no se ha demostrado una relación directa entre estas muertes y tendencias específicas de TikTok, como Pingtok. Aun así, expertos advierten que el aislamiento y la exposición constante a contenido relacionado con drogas en redes sociales pueden incrementar el riesgo de consumo.

Gobiernos bajo presión: restricciones a redes sociales para menores

A nivel internacional, crece la presión política para que las plataformas protejan mejor a los jóvenes frente a contenidos potencialmente dañinos.

En diciembre, Australia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir el uso de redes sociales para menores de 16 años. Otros países, como Reino Unido, Dinamarca, Francia y España, planean imponer restricciones similares.

La Unión Europea también examina si las plataformas están cumpliendo adecuadamente sus obligaciones en materia de protección de menores y debate posibles limitaciones de acceso para personas jóvenes.

En medio de estos debates, emerge una pregunta clave: ¿son las prohibiciones de acceso la solución adecuada o podrían generar nuevos riesgos, especialmente para quienes buscan ayuda?

Más allá de la glorificación: redes como espacio de apoyo

La discusión pública suele centrarse en la glorificación del consumo, pero esa no es la única cara del fenómeno.

«Hay una faceta del debate sobre el consumo de drogas y las redes sociales que a menudo se pasa por alto», sostiene la investigadora Layla Bouzoubaa en entrevista con DW. «Hay personas que usan estas plataformas para buscar apoyo, y eso no tiene nada que ver con la glorificación».

Bouzoubaa y su equipo analizaron cientos de videos de TikTok relacionados con el consumo de sustancias. Su conclusión: más de la mitad del contenido se centra en la prevención de drogas, la superación de la adicción o la búsqueda de ayuda.

Por ello, la investigadora advierte que una eliminación generalizada de todo el contenido o una prohibición total de la plataforma podría resultar peligrosa para quienes encuentran allí un espacio de apoyo y orientación.

La prevención también ocurre en línea

Sarah encarna esa otra cara del uso de TikTok. Después de haber sido adicta desde la adolescencia, hoy no utiliza la plataforma para glorificar las drogas, sino para advertir sobre las consecuencias reales de la adicción y ofrecer un relato de recuperación.

A su juicio, la prevención y la intervención social deben adaptarse al entorno digital: «Los comisionados de drogas y los trabajadores sociales deberían estar preparados para el hecho de que, hoy en día, la mayoría de las cosas suceden en línea», afirma.

Su recomendación apunta a combinar enfoques tradicionales y digitales: «Es bueno que salgan a la calle o a las escuelas. Pero también deben estar atentos al mundo digital, sobre todo porque muchos de sus usuarios son menores de edad».

En un escenario en el que TikTok puede funcionar a la vez como escaparate del consumo, mercado informal y espacio de apoyo, el desafío para plataformas, autoridades y profesionales de la salud es encontrar un equilibrio entre protección, acceso a ayuda y libertad de expresión.

Fuente: Deutsche Welle