La comunidad mariense se proyecta como un destino perfecto para conectar con la historia y la naturaleza a la hora de hacer turismo interno este fin de semana largo en el departamento de Misiones.
En el Museo Diocesano de Arte de las Reducciones Jesuíticas, se resguardan piezas de ese periodo, donde los visitantes podrán apreciar el legado cultural y contemplar destacadas tallas en madera. El museo fue inaugurado el 8 de septiembre de 1981.
En este espacio cultural, se aprecia una variada colección de esculturas en madera de cedro, incluyendo imágenes de santos creadas por los guaraníes bajo la enseñanza de los jesuitas, quienes les transmitieron las técnicas de la escultura.
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Cuenta con seis salas que albergan esta riqueza artística, y también se pueden ver los vestigios de la antigua iglesia jesuítica de Santa María de Fe.
La guía turística Irma Ramírez explica que, en cada sala, el visitante encontrará una obra pequeña y otra grande.
“La pequeña es la muestra que dejó el maestro para que aprendieran, y las grandes son los trabajos realizados por los guaraníes luego de aprender”, señaló.

Destaca especialmente la sala de la Natividad, “que nos diferencia de otros lugares, ya que es el único museo que tiene la escena del pesebre completa en todos los 30 pueblos de las misiones jesuíticas”, añadió.
El horario de atención es de 08:30 a 17:00 horas en forma continuada. Los jueves y viernes, el horario será de 09:00 a 17:00 horas, también sin interrupción.
El lugar cuenta con guías; Irma Ramírez atiende en castellano y guaraní, y Lesli Martínez en inglés. Para agendar visitas o consultas, los turistas pueden comunicarse al 0976 618 461.
Ykua Teja
Otro lugar ideal para visitar en familia es Ykua Teja, considerada la primera fuente de agua de lo que fue la Misión de Santa María de Fe en la época de los jesuitas. Desde sus orígenes, el manantial sirvió como principal punto de abastecimiento para toda la población.

Según la tradición, al fundar el pueblo era costumbre buscar una fuente que proporcionara agua limpia a los habitantes.
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En ese sitio, los jesuitas encontraron un manantial al que bautizaron como Ykua Teja: ykua significa agua o manantial, y teja hace referencia al pequeño techo de tejas que se colocó encima para protegerlo.

Cada pueblo jesuítico tenía su propio ykua, pero el de esta localidad es uno de los pocos que se conserva en funcionamiento hasta hoy.
Incluso ahora, cuando hay cortes en el suministro de agua corriente, los pobladores siguen acudiendo a él. Estudios recientes confirmaron que el agua es completamente potable, libre de impurezas y apta para el consumo humano.
