Situada en la “punta” de la península itálica, Calabria limita con Campania, Basilicata y Sicilia, separada por el estrecho de Mesina. Su geografía montañosa abraza dos mares, el Tirreno y el Jónico, creando microclimas diversos y paisajes de contrastes abruptos entre cumbres y costas.
¿Cómo llegar?
El principal punto de entrada aéreo es el Aeropuerto Internacional de Lamezia Terme, conectado con vuelos nacionales y europeos. Para recorrer sus sinuosas rutas costeras y pueblos de interior, la opción más práctica es alquilar un auto, aunque cuenta con líneas ferroviarias que enlazan las principales ciudades.

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¿Qué ver y qué hacer?
Habitada desde la Antigüedad por pueblos enoturios y colonizada por los antiguos griegos durante la Magna Grecia, Calabria conserva vestigios arqueológicos excepcionales, como los Bronces de Riace, testimonio de una rica confluencia de civilizaciones mediterráneas.
La costa de los Tiranos deslumbra con poblados como Tropea, erigido sobre un acantilado de roca que domina playas de arena blanca y el santuario de Santa Maria dell’Isola.

Hacia el sur, Scilla cautiva con Chianalea, un antiguo barrio de pescadores donde las casas se alzan sobre el agua. En el interior, el Parque Nacional de la Sila ofrece extensos bosques y lagos ideales para el senderismo.
¿Cuál es la mejor época para viajar?
La primavera (de mayo a junio) y el otoño (de septiembre a octubre) ofrecen temperaturas agradables y menor afluencia turística, ideales para recorrer sin agobios. El verano atrae a quienes buscan el sol y las playas, registrando su temporada alta en julio y agosto.

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Información útil
Se recomienda destinar al menos entre 7 y 10 días para explorar tanto la costa tirrena como la jónica. El idioma oficial es el italiano y la moneda es el euro.

Los desplazamientos dependen fundamentalmente del vehículo propio o transporte regional. El costo de vida es generalmente más accesible que en el norte de Italia.
