Ocho tips para comenzar a ir al trabajo en bici

Llegar al trabajo pedaleando puede ser la mejor manera de comenzar la jornada laboral: con energía, la mente despejada y buen humor. ¿Qué más se puede pedir? ¿Llegar sin gastar un centavo? ¡Concedido! Si todavía tenés dudas, aquí te damos algunos sencillos tips para poner manos en el manubrio, pies en los pedales y el alma en la calle.

Las personas que utilizan la bicicleta como medio de transporte deben enfrentar el caótico tránsito ante la falta de bicisendas.
Las personas que utilizan la bicicleta como medio de transporte deben enfrentar el caótico tránsito ante la falta de bicisendas. Sin embargo, ir al trabajo pedaleando es posible.Archivo, ABC Color

1.- Conocé el camino: Si estás acostumbrado a ir al trabajo en auto o en micro, tenés que saber que el camino que tomes en bicicleta no necesariamente será el mismo. Lo ideal es que un fin de semana o en algún momento sin mucho tráfico experimentes caminos alternativos, con menor afluencia de vehículos a motor y tal vez más planos. Cuando lo establezcas calculá el tiempo que tardás en recorrerlo. Acordate de que necesitarás llegar unos minutos antes para ducharte o ponerte en condiciones y empezar a trabajar.

2.- Asegurate de que en el trabajo tenés todo lo que necesitás: Una ducha, un estacionamiento para bicicleta, un lócker para guardar tu ropa. No todas las empresas tienen estas comodidades, pero eso no debe desanimarte. Por ejemplo, si no hay ducha, podés buscar un gimnasio cercano o una estación de servicio. Por un precio mucho menor a la cuota van a dejar que te bañes. Si no hay estacionamiento buscá dónde podés dejarla con seguridad y tranquilidad. Puede que necesites una cadena y un candado. En la medida que más empleados vayan en bici y que los empleadores vean que cuentan con un staff saludable se podrán obtener comodidades como los estacionamientos y los espacios de guardado.

Y ojo, que no siempre es estrictamente necesario bañarte. Si tu horario de trabajo te lo permite (antes de que el sol calcine) y tu ritmo no es de carrera, es probable que ni siquiera sudes lo suficiente como para que no puedas ponerte a trabajar sin bañarte. Eso sí, date un “baño polaco” (cara y sobaco) y asegurate de que esté todo en orden antes de presentarte en público.

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3.- No hace falta que vayas y vuelvas todos los días en bicicleta. Una buena tirada puede ser llevar el lunes la ropa y los artículos que usarás en la semana, así el resto de los días podés simplemente ocuparte de pedalear y el viernes hacer lo mismo pero a la inversa. Pero si no querés o no podés, eso nos lleva al siguiente punto:

4.- Comprate un portabultos. Si tu bicicleta es tu medio de transporte -ideal en esta temporada de pandemia-, equipala como corresponde para que sea lo más utilitaria posible. Te va a sorprender el volumen y el peso que puede transportar tu bici. Tener un portabultos soluciona muchos problemas - como cargar una muda de ropa, toalla o lo que compres en el camino de regreso a casa- y libera tu espalda del peso de una mochila, que además te hace sudar.

Un portabultos para llevar una muda de ropa y artículos de higiene es una buena inversión para quien va al trabajo en bici.
Tener portabultos, alforjas o un canasto ayudan a que la bicicleta se convierta en una verdadera herramienta.
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5.- Que los rigores del clima no te apabullen. “Es el temperamento y no la temperatura lo que es realmente importante sobre la bici”, escribe Nick Moore, un ciclista y escritor de ciclismo. Y si lo recordamos acá es para decirte que es cierto, habrá días de mucho calor o mucho frío, pero una vez que empezás a pedalear eso se olvida. Si hace calor llevá agua y protegete la piel con bloqueador solar o pantalones largos y mangas largas. Y si hace frío abrigate, pero no mucho, porque al ratito entrás en calor y si empezás a sudar te quedás mojado.

Un hombre circula en bicicleta por una calle de Asunción, a la sombra de los árboles.
Un hombre circula en bicicleta por una calle de Asunción, a la sombra de los árboles.

6.- No esperes a que haya infraestructura pública perfecta. Muchas personas postergan su entrada triunfal al mundo de la bici como medio de transporte porque no hay bicisendas y no se sienten seguras. El sentimiento es legítimo, pero esta es una revolución progresiva, no abrupta. Si vamos a esperar a que haya una bicisenda que conecte la puerta de nuestra casa con la de nuestra oficina tendríamos que A) Mudarnos a Amsterdam o B) Esperar mil años. Tarde o temprano habrá bicisendas en Asunción y otras ciudades paraguayas y podremos pedalear seguros -porque todo llega-, pero eso solo va a ocurrir como una respuesta a la presencia masiva de gente que gana las calles en bici y no a la inversa.

Un trabajador circula en bicicleta por la calle Denis Roa, en el barrio Herrera de Asunción.
Un trabajador circula en bicicleta por la calle Denis Roa, en el barrio Herrera de Asunción.

7.- Superá tus miedos. Muchas personas acostumbran decir “Iría en bici a trabajar, pero...” (insertá tu miedo favorito sobre los puntos suspensivos). Algunos temen ser aplastados por un bus, otros a los ladrones y otros a la contaminación. Amigos, dense cuenta: todos estos males apocalípticos son reales, tan reales que se pueden cruzar en tu destino cuando caminás, andás en colectivo, manejás tu auto o vas como pasajero en un Uber. Lo importante es empoderarse, sentirse dueño de la propia libertad y estar presente en el acto de pedalear, atento al entorno.

Ciclistas se desplazan en bicicleta en medio del humo en la Costanera de Asunción.

8.- Informate sobre lo que dice el reglamento de tránsito de tu ciudad para circular en bici. En Asunción, por ejemplo, el uso de casco es obligatorio, así como de una luz trasera roja, una luz blanca delantera, un chaleco reflectante (estos tres últimos deben encenderse y colocarse media hora antes de la puesta del sol y mantenerse hasta media hora después de su salida) y una campanilla. El reglamento también estipula que las bicicletas deben circular a la derecha y siempre en el sentido del tránsito. No todas las ciudades tienen las mismas reglas para circular en bici. Pero en esos casos vale apegarse al sentido común.

¿Ya te decidiste a ir pedaleando al trabajo? Por si las dudas, compartimos unos argumentos que aparecen en el libro Hygge, la felicidad de las pequeñas cosas, del danés Meik Wiking. Un amplio estudio de la escuela médica de la universidad UEA de Noruega y el Centro para la Economía Saludable de la Universidad de York, basado en 18 mil personas que usaron las bicicletas como medio de transporte por 18 años, descubrió que la gente que va al trabajo en bici es más feliz que aquella que usa medios de transporte públicos. Y si la felicidad no te parece suficiente argumento a favor, aquí va otro estudio, esta vez de la Universidad de Utrecht, en Holanda, que comprobó que la gente que usa bici en sus traslados diarios añade de tres a catorce meses a su expectativa de vida.

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