Qué es La Hora del Planeta (Earth Hour)
La Hora del Planeta es una iniciativa global impulsada por WWF (World Wide Fund for Nature) que invita a apagar luces no esenciales durante una hora como gesto simbólico de compromiso con el clima y la naturaleza. Nació en Sídney en 2007 y, desde entonces, se ha extendido a más de 190 países y territorios, con adhesiones de hogares, instituciones y grandes monumentos.

El mensaje es deliberadamente simple —“apagar para encender conciencia”—, pero su ambición es mayor: convertir un acto visible y compartido en conversación pública, presión social e, idealmente, políticas y hábitos sostenibles.
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Cuándo es: fecha y horario
La Hora del Planeta se celebra el último sábado de marzo, es decir, este sábado 28, de 20:30 a 21:30, hora local en cada lugar.
En 2026, cae el sábado 28 de marzo, en ese mismo tramo horario. Esto permite que la acción “recorra” el planeta con los husos horarios: se apagan luces en Oceanía, luego Asia, Europa, África y, más tarde, América.
Cómo se celebra (y qué se apaga realmente)
La acción central es apagar iluminación decorativa y no imprescindible: viviendas, edificios públicos, carteles luminosos y, en algunos casos, la iluminación arquitectónica de monumentos.

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Ciudades de todo el mundo suelen sumarse con apagones simbólicos en lugares emblemáticos —desde rascacielos hasta plazas históricas— y con actividades comunitarias.
En casa, la celebración suele traducirse en un gesto sencillo pero significativo: reducir el consumo eléctrico durante una hora y aprovechar para hablar de energía, transporte, alimentación o residuos.
WWF y organizaciones locales también promueven que el compromiso no quede en el símbolo y se prolongue en decisiones medibles: eficiencia energética, movilidad sostenible, consumo responsable o apoyo a iniciativas de conservación.
Más allá del gesto: por qué importa
Sus críticos señalan que una hora de apagón tiene un impacto energético limitado. Sus defensores responden que su valor principal es cultural y político: funciona como un termómetro de apoyo social y un recordatorio global de que la emergencia climática y la degradación de ecosistemas no son abstractas.
La Hora del Planeta, en ese sentido, opera como una escena compartida: durante 60 minutos, la pregunta deja de ser “si” existe el problema y pasa a ser “qué” estamos dispuestos a cambiar después.
