18 de mayo de 2026

SÃO PAULO.- La crisis climática se manifestó con intensidad en Latinoamérica en 2025, con episodios de calor extremo “sin precedentes”, temperaturas por encima de la media, reducción de los glaciares andinos y un aumento de los niveles del mar más rápido que la media mundial en algunas zonas de la región. Además, se calcula que entre 2012 y 2021 hubo aproximadamente 13.000 muertes anuales atribuibles al calor en la región.

La recomendación mundial para prevenir efectos de los eventos climáticos extremos, como la DANA de España, es la de fortalecer los sistemas de alerta temprana. En este sentido, Paraguay está atrasado, pues solo tiene un radar meteorológico, pese a necesitar al menos tres, confirmó Julián Báez, director de la Oficina Regional de Organización Meteorológica Mundial (OMM) para las Américas.

Con juegos, canciones y reflexiones, estudiantes de varios puntos del país se convierten en agentes de cambio frente a los problemas ambientales, mediante una campaña impulsada por el Ministerio del Ambiente. La iniciativa promueve hábitos sostenibles y conciencia ecológica, apostando a un cambio cultural desde la infancia.

La cantidad total de ganado bovino faenado en abril registró una leve caída de 3% frente al registro del mismo periodo del año pasado, en línea con la crisis climática que azotó el Chaco. No obstante, esta dinámica no incidió en el desempeño de las exportaciones de carne que, hasta el cierre del cuatrimestre, siguieron creciendo.

Mientras la sequía se vuelve cada vez más difícil, comunidades altamente vulnerables no solo logran tener campos productivos, sino que también contribuyen a rescatar bosques perdidos y hasta las abejas. Estas son historias de familias indígenas y campesinas que participan de dos esperanzadores proyectos que tienen como objetivo mitigar el impacto del cambio climático y fortalecer su resiliencia.

La región de América Latina y el Caribe enfrenta el 2025 con un panorama económico moderadamente optimista, según el informe “Situación y Perspectivas Económicas Mundiales 2025″ de las Naciones Unidas, dado a conocer esta semana, destaca un despacho de la agencia Efe. Prevé que el crecimiento regional aumente de un 1,9% en 2024 a un 2,5% en 2025, un leve repunte que estará impulsado por una mejora en el consumo privado, políticas monetarias más relajadas y un crecimiento más robusto en las exportaciones. Sin embargo, la región sigue enfrentando retos estructurales. La desaceleración del crecimiento del PIB “per cápita” durante la última década ha obstaculizado los avances en la reducción de la pobreza extrema y la desigualdad. Aunque la inflación está disminuyendo gradualmente, se mantiene alta en algunas economías clave, lo que representa un desafío continuo para los hogares más vulnerables.