Nuevos hallazgos sobre la semaglutida: qué impacto tiene realmente en el hígado

Inyección de semaglutida, imagen ilustrativa.
Inyección de semaglutida, imagen ilustrativa.Shutterstock

MADRID. Un estudio revela que la semaglutida, un fármaco para adelgazar, mejora la salud del hígado al reducir inflamación y fibrosis, independientemente de la pérdida de peso, ofreciendo nuevas perspectivas en el tratamiento de enfermedades hepáticas metabólicas.

El principio activo de los nuevos medicamentos para adelgazar que imitan a la hormona intestinal GLP-1, también mejoran la salud del hígado y lo hace de forma independiente a la pérdida de peso.

La semaglutida, que es ese principio activo, actúa sobre el hígado para mejorar su función, la cicatrización y reducir la inflamación, indica un estudio en el que participa el Centro singular de investigación en medicina molecular y enfermedades crónicas (CiMUS) de la Universidad de Santiago de Compostela (norte de España).

La investigación que publica Cell Metabolism cuestiona las hipótesis sobre cómo actúan los medicamentos con GLP-1 en el hígado y podría cambiar la forma en que los médicos tratan las enfermedades hepáticas metabólicas, según el Instituto de Investigación Lunenfeld-Tanenbaum (Canadá) otro de los firmantes del artículo.

Red de señales que reduce la inflamación

El receptor de GLP-1 se encuentra en un tipo muy específico de células endoteliales del hígado que actúan como coordinadoras del funcionamiento hepático, cuando es activado por la semaglutida se desencadena una red de señales que reduce la inflamación, disminuye la fibrosis y favorece la recuperación del tejido hepático.

“Identificar estos mecanismos directos nos ayuda a entender mejor su eficacia y abre la puerta a desarrollar terapias más específicas y a identificar qué pacientes pueden beneficiarse más de estos tratamientos”, según la autora principal del estudio, María Jesús González Rellán, del CiMUS.

La enfermedad hepática metabólica afecta a cerca del 30 % de la población mundial y, hasta hace poco, no contaba con tratamientos eficaces.

Dado que esta patología está estrechamente asociada a la obesidad y la diabetes, hasta ahora se asumía que la mejoría observada con fármacos basados en GLP-1 era consecuencia indirecta de la pérdida de peso.

Sin embargo, durante años, los beneficios de la semaglutida para el hígado han desconcertado a los científicos, pues se sabía que el fármaco reducía el azúcar en sangre y favorecía la pérdida de peso, pero este órgano mejoraba en los pacientes de formas que esos efectos por sí solos no podían explicar.

En los ensayos clínicos previos se había observado que los pacientes que pierden muy poco peso experimentan las mismas reducciones en la inflamación hepática, la fibrosis y los niveles enzimáticos que aquellos que pierden mucho peso, lo que sugería la existencia de mecanismos adicionales.

“Ahora sabemos por qué”, indicó el investigador Daniel Drucker, otro de los firmantes de la investigación, en un comunicado del Lunenfeld-Tanenbaum

El estudio refuta que las células hepáticas no poseen el receptor al que se une la semaglutida, lo que significaba que el fármaco no tenía una vía directa hacia el órgano.

“Herramienta clave frente a enfermedades metabólicas complejas”

González-Rellan encabezó el trabajo, que combinó sofisticados modelos de ratón con análisis moleculares en profundidad de las células hepáticas, para identificar dos tipos de células que portan receptores de semaglutida: las células endoteliales sinusoidales hepáticas (LSEC) y las células T inmunitarias.

Aunque las LSEC representan solo alrededor del tres por ciento del volumen celular del hígado, demostraron ser el factor clave de los beneficios de la semaglutida en el hígado.

Los análisis moleculares detallados de los tipos de células hepáticas mostraron que la semaglutida modifica la actividad génica en las LSEC, lo que las incita a liberar moléculas antiinflamatorias que actúan sobre el entorno hepático en general, impulsándolo hacia un estado más parecido al de un hígado sano y libre de enfermedades.

Durante años se asumió que la mejoría hepática con estos fármacos era consecuencia de la pérdida de peso. Nuestros resultados muestran que la semaglutida también actúa directamente sobre el hígado, activando células que coordinan la respuesta frente a la inflamación y la fibrosis”, reiteró González Rellán, en un comunicado del CiMUS.

Este estudio refuerza, por tanto, la idea de que la semaglutida no solo ayuda a perder peso, sino que ejerce una acción protectora directa sobre el hígado, “lo que -agregó- consolida su papel como herramienta clave frente a enfermedades metabólicas complejas”.