13 de octubre de 2026

Los medicamentos como la semaglutida y la liraglutida (GLP-1) cambiaron por completo la forma de tratar la obesidad y los problemas metabólicos porque actúan directamente en el cerebro. Pero la ciencia muestra que la medicina sola no basta: para que el cambio físico sea real y seguro, es indispensable contar con apoyo psicológico que ayude a procesar los cambios, mantener el tratamiento y cuidar la salud mental



En 2026, la discusión sobre tirzepatida dejó de ser “un fármaco para diabetes y obesidad” y pasó a una pregunta más ambiciosa: ¿puede modificar la biología del corazón y los vasos más allá de bajar glucosa y peso, y con qué mecanismo?

Un análisis de casi 100.000 participantes revela que, aunque los medicamentos para la obesidad generan pérdida de peso, su impacto en la calidad de vida y los beneficios cardiovasculares a un año son limitados y suelen venir acompañados de efectos adversos.

La tirzepatida no es solo otro fármaco “tipo GLP‑1”: también activa el receptor de GIP. Esa combinación altera cómo el cuerpo regula insulina, apetito y almacenamiento de energía, y ayuda a explicar sus resultados en peso y diabetes.


Autoridades brasileñas incautaron un importante lote de 250 ampollas de medicamentos adelgazantes que habrían ingresado desde Paraguay. Los productos eran transportados en el auxilio de un vehículo sin ningún sistema de cadena de frío.