De mecánico a inventor: el argentino que revolucionó los partos con una herramienta inédita

Un dispositivo inflable ideado por el argentino Jorge Odón empezó a usarse en hospitales europeos para asistir partos vaginales detenidos. Según BBC News Mundo, ya participó en 300 nacimientos y busca reducir lesiones ligadas al fórceps, la ventosa y cesáreas.

En agosto de 2006, Jorge Odón —mecánico en Buenos Aires— despertó de madrugada con una ocurrencia que no tenía relación aparente con autos, frenos o direcciones. Según reconstruyó BBC News Mundo, le dijo a su esposa que aquello podía servir “para facilitar el parto”. Dos décadas más tarde, esa intuición se convirtió en OdonAssist, un dispositivo médico que comenzó a incorporarse en hospitales de Europa como apoyo al parto vaginal cuando el trabajo de parto se estanca.

El salto no es menor: de acuerdo con autoridades sanitarias del Reino Unido y con los responsables de la empresa fabricante, el dispositivo fue probado primero en Argentina en 48 alumbramientos y luego se extendió a 40 hospitales de cinco países europeos, donde ya se usó en 300 nacimientos.

Además de Reino Unido, el artículo menciona su empleo en España, Francia, Italia y Alemania. El obstetra Mario Merialdi también informó resultados equivalentes en Etiopía.

Qué es OdonAssist y en qué casos se usa

OdonAssist está pensado para situaciones concretas: partos vaginales en los que, por distintas razones, el progreso se detiene y el equipo médico necesita asistencia instrumental.

OdonAssist, herramienta para partos.
OdonAssist, herramienta para partos.

El objetivo, según el material citado por la BBC, es ofrecer una alternativa más “suave” que herramientas tradicionales como el fórceps metálico o el extractor de vacío (ventosa).

La lógica del dispositivo es mecánica y, a la vez, delicada:

  • consiste en un manguito de aire (inflable) que se coloca alrededor de la cabeza del bebé;
  • una vez inflado, sujeta sin rigidez y permite ejercer una tracción controlada que acompaña el pujo materno;
  • el personal sanitario guía el descenso mediante asas conectadas al sistema;
  • cuando la cabeza ya asoma, se retira para que el recién nacido pueda respirar con normalidad.

La doctora británica Emily Hotton, vinculada a los ensayos clínicos en el Hospital Southmead de Bristol (suroeste de Reino Unido), explicó en el programa Woman’s Hour de la BBC el principio de uso: inflar el manguito para “alejar el músculo vaginal del bebé” en lugar de “tirar de su cabeza”, como suele ocurrir con instrumentos rígidos.

“Casi no sentí nada”: la experiencia de las madres

El despliegue del dispositivo no se narra solo en términos clínicos. En el reportaje de BBC News Mundo, varias mujeres describen la experiencia como más manejable emocionalmente.

Ella Radford, que dio a luz en Reino Unido con asistencia del dispositivo, contó que recibió la epidural luego de una caminata “larga y agotadora” y que, durante el procedimiento, “casi no sintió nada”. También afirmó que lo pediría de nuevo “sin dudarlo”.

Otra paciente, Georgie Jacobs, también residente de Bristol, puso el foco en el contraste tecnológico: le parece “una auténtica locura” que en pleno presente se siga recurriendo a “metal” para ayudar a nacer a un bebé.

En la misma línea, la imagen difundida por el NHS North Bristol Trust/MNHI —citada en el artículo— recoge testimonios de madres que aseguran que OdonAssist las ayudó a vivir el parto de forma “más tranquila”.

Por qué importa: riesgos conocidos de los métodos tradicionales

El debate no parte de la demonización del fórceps, la ventosa o la cesárea. Merialdi —exjefe del Departamento de Salud Reproductiva de la OMS y hoy jefe médico de MNHI, según BBC— subraya que son técnicas seguras, pero recuerda que, “como todo procedimiento quirúrgico”, implican riesgos: lesiones que en general remiten, pero que en casos poco frecuentes pueden dejar secuelas.

El reportaje aporta cifras para dimensionar el problema:

  • En Canadá, se registra traumatismo neonatal grave en 1 de cada 105 partos con fórceps, según un informe disponible en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
  • En las madres, desgarros vaginales y rectales pueden aparecer en aproximadamente el 10% de los partos con fórceps, de acuerdo con datos de Cleveland Clinic (EE. UU.).
  • En México, un estudio de 2012 sobre 467 partos con fórceps en el Hospital de la Mujer de Ciudad de México halló 38,5% de desgarros maternos y 55,9% de neonatos con alguna complicación o lesión.

En ese contexto, Merialdi sostiene que los materiales blandos del nuevo dispositivo buscan reducir la probabilidad de hematomas, moretones u otras marcas que a veces aparecen con los procedimientos actuales.

Según la información citada por la BBC, hasta ahora los bebés nacidos con OdonAssist en los ensayos y usos reportados no presentaron ese tipo de lesiones.

Una innovación tardía y el diagnóstico sobre salud femenina

Hotton enmarca el avance con una frase contundente: lo define como “la primera innovación para los partos desde la década de 1950”. Y añade una lectura política y científica: para ella, ese atraso refleja la insuficiente representación de la salud de la mujer en investigación e innovación.

El dato dialoga con un telón de fondo más amplio que BBC News Mundo incorpora a su relato: el peso que siguen teniendo el embarazo y el parto en la mortalidad materna e infantil global.

En 2023, unas 260.000 mujeres murieron durante el parto —equivalente a una cada dos minutos— según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En América Latina, la OMS estima más de 8.000 muertes anuales por complicaciones del embarazo, el parto o el puerperio. Y, ese mismo año, alrededor de un millón de bebés murieron en sus primeras 24 horas de vida, de acuerdo con el organismo.

El origen: un “truco” con un corcho y una bolsa inflable

Odón no se presenta como alguien que partiera de una preocupación obstétrica.

El punto de partida, según su propio relato a la BBC, fue una escena cotidiana en su taller: un empleado desafiaba a otro a sacar un corcho dentro de una botella sin romperla. La solución fue introducir una bolsita, inflarla y tirar, logrando que el corcho saliera.

A Odón lo impactó ese mecanismo, que describió como una combinación de “pinza de aire” y “cinta transportadora”.

La asociación con el parto no fue racional ni gradual; él mismo la atribuye a la providencia y la llama “un milagro”, porque —según dijo— no había un embarazo cercano que explicara la obsesión. Días después, visitó a un médico junto con el ingeniero Carlos Modena para presentar la idea y, poco después, el concepto llegó a Mario Merialdi, entonces en la OMS.

Merialdi recuerda que al ver el prototipo en un congreso de la OMS en Buenos Aires le llamaron la atención dos rasgos: “simplicidad” y “seguridad”.

En su evaluación, esa facilidad de uso podría permitir que lo empleen no solo médicos, sino también matronas, un punto relevante para zonas con sistemas de salud frágiles.

Regulación, costo y una limitación clave: no se reutiliza

La expansión europea se apoya en un hito regulatorio: en 2025, OdonAssist recibió la certificación CE Kitemark, que avala su seguridad para su uso hospitalario en Europa, según el reportaje.

Pero la propuesta también trae una condición logística y económica: es desechable. Merialdi explicó que requiere esterilización con rayos gamma y que, al estar fabricado con materiales blandos para disminuir daños, su reutilización elevaría el riesgo de infecciones.

El costo unitario informado por la empresa MNHI, de acuerdo con BBC News Mundo, es de US$335 por dispositivo.

Bristol como laboratorio: del ensayo clínico a la oferta general

La ciudad británica de Bristol aparece como uno de los nodos principales de la implementación. En el Hospital Southmead se realizan ensayos clínicos desde hace más de un año, y Hotton adelantó que a partir del verano el dispositivo se ofrecerá a todas las parturientas del centro.

Odón, que vendió su taller y vive retirado en Uruguay, mira el recorrido con una mezcla de orgullo y extrañeza.

Confesó a la BBC que, como a muchos inventores, lo asaltó la duda: cómo podía habérsele ocurrido a él —un mecánico— algo que no había surgido antes en la medicina. Su respuesta, ya lejos del taller, reivindica una creatividad menos visible: la de los oficios que resuelven problemas con las manos y con intuición técnica.

Fuente: BBC