El clásico entre Palmeiras y Santos sigue jugándose en los despachos. El Tribunal Superior de Justicia Deportiva (STJD) ya tiene en sus manos la denuncia formal contra el Santos FC por el retraso de su delegación el pasado sábado. La demora no fue un detalle menor: impidió que el equipo estuviera en el césped durante la ejecución del himno nacional, una falta al protocolo que podría costarle al club una multa de hasta R$ 100.000.
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Guerra de versiones: ¿Error de hotel o escolta deficiente?
El informe de la Policía Militar de São Paulo es contundente y apunta directamente a la logística del Santos. Según el documento remitido al tribunal, el operativo se organizó inicialmente para el hotel Grand Mercure Ibirapuera, dirección que supuestamente facilitó el club. Sin embargo, la delegación se encontraba en realidad en el Grand Mercure Vila Olímpia, a cinco kilómetros de distancia.
La policía sostiene que este error geográfico obligó a una reconfiguración de emergencia del convoy. Además, el reporte añade que fue necesario realizar varios intentos de contacto antes de que algún representante del Santos FC aclarara la ubicación real del plantel, lo que dilató aún más los tiempos de respuesta.
Desde la acera de enfrente, el discurso es de indignación. El director deportivo Alexandre Mattos y el técnico “Cuca” señalaron públicamente a la Policía Militar como responsable del caos. Según la versión del club, el autobús abandonó el hotel a las 16:45 y no llegó al estadio hasta las 17:20, defendiendo que la información sobre el alojamiento se corrigió a tiempo y que el problema real ocurrió durante el trayecto.
Para la cúpula del Santos, el equipo fue sometido a un itinerario errático que los obligó a recorrer zonas innecesarias de la ciudad, una afirmación que la institución policial niega tajantemente.
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El STJD decidirá el responsable del desplante
La imagen de los futbolistas del Palmeiras alineados para el himno nacional sin un rival frente a ellos es la prueba principal del caso. Este episodio, poco frecuente en clásicos de máxima audiencia, escaló hasta convertirse en un conflicto disciplinario donde el tribunal deberá dirimir quién falló en la comunicación.
Ahora, el foco judicial se centra en determinar si el origen del conflicto fue, efectivamente, una dirección equivocada proporcionada por el Santos o si hubo una negligencia en el operativo de traslado. Lo que es seguro es que el “plantón” en el protocolo ha dejado al Peixe en una posición delicada tanto en lo económico como en lo institucional.
Fuente: Globo.com
